Para mí es la imagen. O al menos una de ellas. En estos momentos en los que muchos se empeñan en dividirnos, en que nos miremos con recelo o en que nos enfrentemos, me quedo con esa imagen improvisada, esa imagen que nace del corazón, esa instantánea que se nutre del respeto. Del respeto que muchos nos tenemos, que vivimos con normalidad sin escaparates, sin hipocresías, sin ventas.
En el traslado del Señor de Ceuta, el primer gran acto de una Semana Santa que comienza este Domingo de Ramos y que coincide con el mes sagrado del Ramadán, un señor de confesión musulmana sacó botellas de agua para que quienes seguían con fervor al Medinaceli y a su Madre pudieran refrescarse.
No sé cómo se llama este hombre solo quiero destacar lo que hizo. Esa acción que solo puede nacer del respeto, esa acción que solo puede partir del sentimiento que muchos, muchísimos, nos tenemos los unos a los otros sin tener que convertirnos en un cartel de propaganda.
El gesto de sacar botellas de agua fue algo más que un detalle, fue un signo de respeto a quienes viven esta Semana Santa como se debe: con la entrega, el amor, la creencia, el fervor y el sentimiento.
Por mucho que se empeñen somos más los que pensamos que en Ceuta nadie sobra. Pero lo pensamos ahora y lo llevamos pensando hace muchos años. No exponemos ni vendemos ni prostituimos nuestros sentimientos. Al contrario. Pensamos lo que pensamos con normalidad, sin tener que hacer un montaje ni una escenificación del respeto compartido.
Vivimos tiempos complicados. Los vivimos no solo porque hay quienes quieren enfrentarnos por odio sino también porque los hay que quieren utilizar estos sentimientos normalizados para su propio negocio y beneficio. Tan mala es una cosa como la otra, tan condenable es el que odia como el que comercia con la convivencia y el respeto.
Por eso me quedo con los detalles, con las imágenes que pasan desapercibidas, con el gesto de respeto que mostró este señor sacando botellas de agua en un periodo especial para muchos, en el que Semana Santa y Ramadán conviven en el espacio temporal.
No sé cómo se llama ni por qué dio ese paso. Solo sé que para mí este señor logró con un gesto lo que muchos no consiguen con palabrería. Gracias por esta lección. Usted ha demostrado lo que para muchos ha sido Ceuta y lo seguirá siendo. Porque así lo creemos sin gritos y sin negociar con ello.







Señor Verdejo señores de VOX a nosotros no nos diferenciamos ni por Raza ni por Religión y a todo esto les quiero felicitar las fiestas, felices fiestas en estos días Sagrados del Cristianismo