Los agentes estaban en sus puestos, la Guardia Civil no había bajado la guardia, pero ni sus medios sofisticados fueron capaces de luchar contra una niebla que impedía la visión de la lancha “aunque estuviera a dos palmos”, explicaba uno de los policías nacionales que colaboraba en la intervención.
39 subsaharianos, entre ellos dos mujeres, lograron desembarcar con una zodiac de nueve metros de eslora y dotada con un motor de 60 caballos. Llegaron hasta la playa del Chorrillo y allí, en el arenal, sin que nadie les recibiera, subieron las escaleras en grupo presentándose en el único lugar donde veían luces: la gasolinera ubicada a pie de carretera. “¿Estamos en España?”, preguntaron los que encabezan el grupo a los trabajadores que allí se encontraban. “¡Sí, esto es España!”, les respondieron. Un breve intercambio de palabras que se cortó con los gritos de alegría y abrazos que comenzaron a repartirse los subsaharianos ante la sorpresa de los allí presentes. “¿Y dónde está la Policía?”. Ni Policía ni Guardia Civil habían detectado al grupo, así que fueron los propios inmigrantes los que acudieron hasta las dependencias policiales, guiados por las indicaciones de quienes, atónitos, se topaban con la escena. Todos, unidos, aún con miedo y sin saber bien lo que hacer, tenían claro que siguiendo recto el camino llegarían hasta la sede policial del Paseo de Colón.
Conocida la entrada de inmigrantes saltaron todas las alertas y hasta hubo mandos que se pusieron nerviosos ante el ‘gol por toda la escuadra’ que les había metido la Madre Naturaleza. Guardias civiles y policías acudieron al Chorrillo, buscando a quienes ya habían entrado. Sobre la arena, ya reventada, la zodiac con la que, sin saber bien a dónde llegaban, se había conseguido el pase clandestino.
Ya en las dependencias policiales se repetían las escenas y el protocolo de sobras conocido en una ciudad que ha sido testigo de cuantiosos episodios migratorios. Cruz Roja desplazaba una ambulancia y tras reconocer a los recién llegados, tan solo tenía que prestar asistencia a ocho de los subsaharianos al presentar heridas leves. Tras repartirles un documento de entrada a cada uno, y a la espera de que se vayan tramitando sus fichas por parte del personal de Extranjería, los inmigrantes recibieron ropa seca y limpia, además de zapatos procedentes del material distribuido por Cruz Roja y se marcharon por sus propios medios hasta el CETI. La Policía no disponía de medios para subir hasta el centro del Jaral a todos los subsaharianos, así que se les indicó cómo llegar. Horas después, todavía quedaba algún que otro despistado, bolsa de Cruz Roja en mano, merodeando por la plaza de África.
La llegada de los inmigrantes sorprendió a todas las fuerzas de seguridad. Un episodio muy similar al que se produjo el pasado 6 de agosto, cuando otra zodiac llegó hasta la playa de Fuentecaballo con 26 inmigrantes a bordo. Era una mañana de espesa niebla, como la de ayer, y los subsaharianos consiguieron llegar por sus propios medios hasta la Jefatura Superior. La historia se repite y el tiempo echa mano de sus propios medios para, de vez en cuando, facilitar el camuflaje idónea a la población de sin papeles que espera al otro lado el momento de poder alcanzar la península.
Marchan sin conocimiento, desconcertados, con escasas pertenencias y a la aventura, esperando llegar al otro lado. Algunos terminan en las costas peninsulares mientras que otros, tras permanecer a la deriva y sin rumbo fijado, terminan en Ceuta.
La llegada de zodiac o pequeñas pateras a motor está siendo la vía empleada por algunos de los inmigrantes que intentan escapar de las redadas practicadas en Marruecos. Quienes consiguen esta vía de pase son los que tienen una mayor disponibilidad económica. Las pequeñas balsas siguen siendo el medio más explotado en una aventura alimentada en el África Subsahariana.
El CETI mantiene su capacidad tras las salidas
Hace unas semanas se aprobó la salida a la península de un total de 60 inmigrantes del CETI, que lo irán abandonando de manera gradual. Ésto, sumado al menor número de llegadas a Ceuta, está posibilitando que el CETI mantenga su capacidad, acogiendo a no más de 600 personas. La situación permite que haya respeto por las familias, pudiendo ocupar módulos independientes tal y como recomendó el Defensor del Pueblo, y se consigue además que los trabajadores del centro puedan ofrecer una mejor atención a la población migrante alojada. Esta misma semana partió un pequeño grupo a la península, que está siendo acogido a través de las redes de oenegés para garantizar su integración en la sociedad. Eso es lo que se pretende, que la llegada de inmigrantes procedentes de Ceuta a la península se pueda ejecutar de manera ordenada. Los recién llegados en el desembarco de ayer ocuparán los puestos que vayan dejando quienes cierran el capítulo de su estancia local.
Una jornada marcada por la presión con 120 entradas
C.E. ceuta
La presión migratoria fue protagonista en la jornada de ayer. Y no solo en Ceuta, también hubo intervenciones en Almería, Cartagena y Tenerife con el auxilio a 120 inmigrantes, entre magrebíes y subsaharianos. Todos partieron de Marruecos, un país en donde tal y como denuncian las oenegés se están sucediendo duras redadas que provocan una escapada a la desesperada. En Almería fueron rescatados 47 inmigrantes que viajaban en tres pateras. La primera fue localizada a las cinco de la madrugada en aguas del cabo de Gata y viajaban 19 hombres de nacionalidad argelina. Cinco horas después llegó la segunda con 12 ocupantes de la misma nacionalidad, aunque esta patera llevaba varios días a la deriva y dos de los inmigrantes tuvieron que ser asistidos. La tercera embarcación llegaría a primera hora de la tarde con 16 varones magrebíes en su interior.
En Murcia, un pescador localizó una patera vacía sin motor y con restos de ropa mojada en la playa de La Azohía, en el municipio de Cartagena. La Guardia Civil conseguía localizar después a ocho varones de nacionalidad argelina, que se encontraban en las inmediaciones de la playa. Seis de ellos podrían ser menores de edad.
En las Islas Canarias, un cayuco con 26 inmigrantes subsaharianos a bordo, todos adultos, fue localizado en las inmediaciones del muelle de Las Galletas, en el municipio de Arona (Tenerife). ¿Y en Europa? Aumenta la cifra de rescatados, con la intervención de 200 inmigrantes junto a las costas italianas.









