La Policía Nacional mantiene abierta una investigación para esclarecer el incendio provocado la pasada madrugada en dos vehículos estacionados en la calle Beatriz de Silva. Dispone de la identidad de un sospechoso al contar con datos facilitados por la Policía Local que, de forma aislada son meros indicios pero que, con otros datos más, pueden cuadrar o no en la resolución de dicha historia, que ayer provocó una gran alarma en el centro. Según fuentes policiales consultadas por ‘El Faro’, una hora antes del incendio, este individuo, al que le constan varios antecedentes, había cargado gasolina en una petaca que tenía en su maletero del coche. Esta acción quedó grabada en las cámaras de la gasolinera. Esta misma persona fue localizada por una unidad de la Local en la calle Velarde, poco después del incendio, con las manos con un fuerte olor a gasolina. Todos estos datos, como meros indicios, obran en poder de la Nacional, que orienta el suceso a una agresión movida por venganzas personales. Agentes de la Policía Científica inspeccionaban ayer el turismo para la búsqueda de pruebas.
La película de los hechos se producía en torno a las cuatro de la madrugada, cuando dos automóviles resultaron prácticamente calcinados a escasos metros tanto de la sede de la Delegación del Gobierno como de la sinagoga Bet-El.
Una vecina de la zona, que escuchó la primera explosión y se asomó a la ventana de su casa, pudo ver a un individuo que emprendía la huida corriendo calle arriba, tomando rumbo en dirección al Palacio de Justicia. Al doblar la esquina lo perdió de vista.
Al parecer el ataque iba dirigido hacia un automóvil en concreto, un Volkswagen Golf, al que rompieron una ventanilla para posteriormente arrojar el combustible en el interior. El fuerte viento reinante en la noche hizo que las llamas se desplazaran hacia la zona superior de la calle, afectando a un Kia Cee’d matrícula 8046 FSH, que también ardió casi por completo. Además, se produjeron daños en una tienda de alimentación ‘Mi Capricho’, en el establecimiento comercial ‘Luchi Gago’, así como grandes destrozos en el portal número 10 de la calle Beatriz de Silva. También se rompieron ventanas en el edificio que se encuentra al otro lado de la calle.
Un vecino de la zona explicó que oyó un fuerte golpe, como si se hubiera cerrado con mucha fuerza uno de los contenedores de basura de la calle: “Estaba dormido. Pensé que eran las dos y que estaban recogiendo la basura, pero al momento observé un resplandor por las ventanas y miré el reloj: las cuatro. Al asomarme vi los coches ardiendo”. En total, el hombre oyó al menos tres explosiones más.
Una llamada al 112 alertó a los Bomberos, que hicieron acto de presencia en el lugar, así como efectivos policiales. Los bomberos tardaron del orden de una hora en restablecer la normalidad y sofocar el siniestro, empleando para ello unos 1.500 litros de agua aproximadamente. Se da la circunstancia de que desde las once de la noche la calle se encontraba totalmente a oscuras, por un fallo en la iluminación en la zona. Fuentes cercanas a la investigación apuntan a que el objetivo del ataque era el coche Volkswagen Golf, que estaría siendo habitualmente conducido por una joven. Por la mañana, la indignación era mayúscula en el vecindario, y muchos vecinos y personas vinculadas al comercio de la zona se acercaban al lugar de los hechos comentando lo sucedido: “Más mano dura hacía falta”, señalaba un hombre de mediana edad.
Uno de los afectados en primera persona fue Damián Rascón, vecino de la zona y propietario del Kia que ardió en segundo lugar. Estaba muy enfadado: “En esta calle no es el primer vehículo al que le meten fuego. Llevamos desde el pasado viernes sin ningún tipo de alumbrado, de modo que la calle estaba a oscuras totalmente”, explicó. “¿Cuántos coches tienen que arder para que pongan cámaras de seguridad en la calle?”, se preguntaba. Según explicó, “las pusieron, pero la oposición se quejó”, añadió. En este sentido, añadió que “entre que la calle se encuentra sin luz y que no hay presencia policial, es posible que mañana arda otro coche... Fue un ‘pepino’ incendiario contra el vehículo de la muchacha y con el viento se trasladó al mío. Ha sido horroroso cómo ha quedado esto”, sentenció.
Tras el sobresalto, Damián Rascón tuvo que ir a Jefatura a interponer la denuncia correspondiente, y estuvo en dependencias policiales hasta pasadas las siete. Por su parte, Montserrat Fernández, propietaria del colmado ‘Mi Chiquita’, que resultó afectado, también se quejaba: “Ha resultado afectada la persiana del negocio y la puerta de entrada. Y dándole gracias a Dios, porque los coches ardieron muy cerca”. En efecto, sólo le separaba al negocio la anchura de la acera, acera que por cierto se resquebrajó en algunos puntos debido al intensísimo calor.
“Según la Policía, el viento impulsó las llamas hacia atrás. Gracias a Dios que no le ha pasado nada a nadie”, dijo Fernández. Ahora, tendrá que realizar una valoración de daños para incluirla en la denuncia. Desde su punto de vista, “hay falta de vigilancia en la calle, teniendo en cuenta además que muy cerca están la Delegación del Gobierno y la propia sinagoga”.
Ayer, Montserrat Fernández no pudo abrir su negocio “y las cosas no están como para tenerlo un día cerrado. Por ejemplo, hemos perdido toda la venta de bocadillo para los chicos y chicas del instituto”. Añadió que es partidaria de que se endurezca la ley, “y que estos vándalos vayan a la cárcel, pero los cogen y los sueltan al momento. La ley va a peor”, concretó.
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