Me imagino esa reunión, con todos los del equipo del alcalde sentados a la mesa hasta que a uno se le ocurre la primera ‘gran idea’: vamos a traernos la estatua de Millán Astray a Ceuta. Con dos... ustedes saben. Eso de la Ley de Memoria histórica parece que está concebida de Algeciras para arriba, habrán pensado algunos, así que puestos a liarla tienen la gran ocurrencia de solicitar al Ayuntamiento de A Coruña que vayan sacando la estatua de Millán Astray del almacén en donde la guardan desde que la quitaron de la vía pública que la quieren poner en Ceuta. Ya se verá dónde, pero la pondrán.
Hay que ser torpe, con todas las letras, para que, con la de problemas que tenemos, a los del Ayuntamiento se les ocurra jugar con este tipo de asuntos que tienen las consecuencias que ahora vemos: somos portada y para mal. Y es que a la alcaldesa de A Coruña no le falta razón: “Nadie está por encima de la ley” y la estatua se quedará donde está. ¿Cómo se les pudo ocurrir esta idea?, ¿en qué estaba pensando el equipo de don Juan?, ¿saben ustedes el ridículo que han hecho solo con comparecer para anunciar esa petición? En este pueblo en donde no tenemos oposición y la que hay se dedica más a buscar extintores sin revisión o pelear por los asuntos particulares que les afectan, normal que se hayan callado y no se hayan dado ni cuenta de la metedura de pata del equipo gobernante. Metedura de pata que nos ha llevado al ridículo con exposición pública, de esas que permiten ver el plumero a más de uno.
Pues no, señores del PP. La estatua de Millán Astray se quedará donde está, porque hay una ley que hay que cumplir aunque en Ceuta se aplica, como todo, de una manera particular. Si ustedes querían quedar bien con un sector concreto, el que siempre les tira, y ponerse alguna medalla con motivo del centenario... que sepan que han metido la pata hasta el fondo tanto que puede que ni siquiera a Defensa le haya gustado esos ánimos contenidos de querer exaltar lo que no se puede.






