Algo se está complicando en la vida diaria de la Ciudad Autónoma. Por un lado, nos encontramos con unos sindicatos que cada vez son menos representación de los trabajadores, porque un grupo de funcionarios con peso en la vida diaria de la Ciudad está funcionado a su aire. Algunos de sus miembros estuvieron el pasado viernes con el presidente Vivas. En realidad, les guste o no, los mismos no se ven representados por las centrales sindicales. Y lo mismo quieren revitalizar la Asociación de Funcionarios que se había quedado en la práctica para actos protocolarios más o menos. Volvemos a repetir que la gran polémica se centra en las jornadas partidas, con las cuales el equipo de gobierno quería ahorrar alrededor de un millón de euros. ¿Tan difícil es sentarse a hablar y que cada parte ceda lo que piense sea lógico? Porque en una negociación todos han de ceder, ya que una parte no puede pretender obtener todo el beneficio, de manera simple, porque han cortado ya con las medidas de presión. Hay que entender a todos, pero a los ciudadanos, también.





