La operación policial llevada a cabo para el desalojo de la promoción de Huerta Téllez fue impecable. Los agentes, bien coordinados, ejecutaron una orden judicial que ha seguido sus tiempos respondiendo lo más rápido posible a sabiendas de que, su señoría no contó desde un principio con las investigaciones que hubiera necesitado para acelerar los plazos incluso más. La ocupación de las viviendas fue un auténtico despropósito se mire por donde se mire. Que estuvieran todo el día rompiendo puertas, saqueando material y hasta haciendo subastas públicas fue un gravísimo error, por mucho que desde la administración política se considerara que su actuación fue la mejor. Cada uno tiene sus propias valoraciones, pero dejar que se cometan delitos a la vista de todos sin respuesta derivó en lo que vimos después: una auténtica locura de ocupaciones de casas sin control. ¿Lo recuerdan?
No cabía más respuesta que devolver a su legítimo propietario una promoción sobre la que ahora se tendrá que actuar para dejarla en las condiciones en las que estaba. El procedimiento judicial seguirá su recorrido, pero lo importante es que se hizo cumplir la medida cautelar y que los pasos se dieron de la forma más limpia posible.
Al margen de todo este despropósito asoma otro debate: el de la carestía de la vivienda. Y en eso esta ciudad tiene una asignatura pendiente. Los okupas contaban ayer a los medios sus historias, denunciaban que no hay ni vivienda ni trabajo en Ceuta. Son dramas personales que no hacen sino mostrar un problema serio que ha ido a más en esta ciudad. Porque es verdad: no se ha construido vivienda y la que se hizo y adjudicó ha venido rodeada por el escándalo que ha terminado por quebrar Emvicesa. La gente está desesperada. No, no voy a justificar ni mucho menos la ocupación, tampoco que se vayan a las puertas del Ayuntamiento a pedir una casa, pero es cierto que esta ciudad tiene un grave problema que no hace sino crecer y que debe obtener una respuesta más rápida y eficiente que la que está habiendo, ya que a las claras se ve que no es válida.
Si no queremos que haya una segunda Huerta Téllez o, peor aún, que tengamos un reacción social que a nadie gusta, será prioritario marcar una hoja de ruta mucho más acertada para atender la enorme demanda de vivienda social que está diviendo cada vez más a esta sociedad.





