Para esta tarde, a las 16:00, está prevista la comparecencia del secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, ante la Comisión de Interior del Congreso de los Diputados, cumpliendo de esta manera la palabra del ministro Jorge Fernández Díaz hace una semana,
cuando señaló que si la jueza daba su permiso, no tendría ningún problema en poner a disposición de la Cámara Baja toda la documentación que le habían enviado a petición de la misma. Una vez que se tuvo el permiso judicial, se ha convocado la Comisión a la mayor rapidez posible. Desde luego, el Ministerio del Interior está dando muestras sobradas de transparencia en relación con el Parlamento, algo que, desde luego, no puede decir el primer partido de la oposición si lo comparamos con los sucesos que ocurrieron en las vallas de Ceuta y Melilla en el verano y el otoño de 2005. Pero tampoco es cuestión de recordar en demasía en la jornada de hoy, aunque es bueno, al menos, refrescar la memoria. Hoy los diputados de la Comisión de Interior van a tener la oportunidad de conocer todos esos papeles y documentos, además de las conversaciones que se mantuvieron por los participantes en el operativo de la madrugada del 6 de febrero. Ya tienen todo lo que querían y estamos seguros de que en el estudio pormenorizado de los mismos no van a encontrar nada más. Porque por mucho que se intente excavar en el lodazal de esa madrugada no van a encontrar nada más, ya que todo se ha contado por activa y por pasiva. Pero vamos, se entiende que después de esta comparecencia, el PSOE no pondrá ninguna pega en sentarse con el Gobierno de la Nación para intentar pactar, entre los dos partidos nacionales, una política de inmigración que sea unitaria para que la voz en Europa y ante las instituciones comunitarias sea de todos los representantes de los españoles. Unas negociaciones abiertas a cuantas fuerzas políticas se quieran sumar desde el consenso y desde la construcción, no para la destrucción. Los socialistas hoy no tendrán más excusas para, de verdad, darse cuenta de que se necesita una política de Estado y no hacer política de pueblo en algo que además de sensible es vital para muchos ciudadanos.





