Frontera e Inmigración

Guardia Civil y seguridad privada controlan otro bloqueo de la frontera

Entre la acumulación de porteadores hay personas con carritos de bebés atrapados; el Tarajal vuelve a sufrir cierres continuados

Las relaciones entre España y Marruecos están rotas a pie de frontera en Ceuta. Nueva jornada consecutiva, y van tres, de cierres intermitentes del paso del Tarajal provocados por los decomisos masivos de mercancía que están llevando a cabo los aduaneros marroquíes, quitando hasta pequeñas bolsas de comida que sale de nuestra ciudad y que es portada por mujeres que trabajan en las casas.

La acumulación de personas en el lado español ha llevado a que se tenga que cerrar la frontera tanto para vehículos como para ciudadanos que intentan cruzarla andando. Y lo peor de todo es que entre la masa de porteadores que la Guardia Civil, con ayuda de la seguridad privada, tienen controlada hay también gente que no es porteadora y que está atrapada incluso con sus carritos con bebés.

La situación es de tensión a pie de Tarajal; una tensión que continúa los episodios vividos el miércoles, con colapsos de personas hasta bien entrada la madrugada y vehículos en la explanada de embolsamiento que permanecieron retenidos hasta más de 13 horas. Un auténtico infierno.

Esta es la lectura de una frontera que funciona, supuestamente, como la frontera sur de Europa, pero en donde a la falta de infraestructuras y de personal se suman las decisiones caóticas que llevan a este tipo de situaciones de cierres durante horas y, por tanto, de una incomunicación absoluta entre ambos países.

La presencia de camalos es cada vez mayor y han sido apostados a un lado de la frontera del Tarajal, controlados por la Guardia Civil y personal de seguridad privada que colabora codo con codo con ellos. Las vallas colocadas a los lados sirven de canalización aunque no aseguran el freno a intentos de avalanchas. Entre personas con bultos hay otras que solo quieren salir para marchar a Marruecos porque vienen de viaje o vecinos que regresan con alguna pertenencia y con niños pequeños.

Hay gente de la Península y de Ceuta que quieren cruzar pero están atrapados con los porteadores. Hay niños recién nacidos y sus padres han protestado porque están mezclados en el tubo. No hay infraestructuras para ellos, todos están mezclados.

En Marruecos los decomisos de mercancía se hacen en el espacio entre fronteras motivando que, para evitar altercados mayores, se cierren las puestas limítrofes con nuestra ciudad.

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