Agentes de la Guardia Civil han recuperado el cuerpo sin vida de un inmigrante que acababa de cruzar a nado a Ceuta desde Marruecos.
Murió al poco de ejecutar el pase, perdió la vida al límite, igual que sucedió hace justo una semana con un marroquí fallecido nada más llegar a la piedra del Pineo, a la altura de Juan XXIII.
El suceso se ha producido en las últimas horas, tras una noche marcada por el temporal, por la resaca de la borrasca Therese. Ha sido en la zona del Tarajal y el fallecido es marroquí.
A pesar del oleaje y del mar impracticable, inmigrantes buscaron cruzar a nado en rutas que son prácticamente suicidas.
En este caso, el joven, que vestía traje de neopreno y llevaba aletas, perdió la vida nada más alcanzar las rocas. Los agentes de la Guardia Civil recuperaron el cuerpo, el número 12 en lo que va de año.
En estos días el Servicio Marítimo ha llevado a cabo rescates continuados de inmigrantes que buscan el pase en jornadas en las que Marruecos no controla su mar ni saca embarcaciones.
La temeridad de esas salidas no hace sino aumentar el riesgo vital que tiene cada cruce.
La cifra de muertes que no cesa y las vidas a salvo
La muerte de este joven se suma a esa hilera de tragedias que se registran en una frontera sur en donde nada cambia.
Ni las condiciones adversas, ni los desaparecidos, ni las muertes narradas suponen un veto para mermar esas salidas o provocar que Marruecos ejecute mayores y mejores controles en su costa.
Las cifras de fallecimientos podrían ser incluso más, la Guardia Civil frena esa oleada de muertes con sus constantes servicios, sacando a personas del mar estando ya al límite.
En estos días de temporal los rescates han sido complicados debido a las circunstancias en las que se encontraba el mar y las enormes dificultades para llegar a donde estaban los nadadores.
Aun así, se han evitado más pérdidas no solo de adultos, sino también de niños que se echan al agua de igual manera, pudiendo perecer en la ruta.
Ceuta, la ruta de mayor presión migratoria
La ruta a Ceuta, tanto a nado como por vía terrestre buscando sortear la valla, se ha convertido en la más tensionada de todo el país.
Así queda evidenciado en la estadística que ofrece cada 15 días el Ministerio del Interior, en donde constan las llegadas de inmigrantes que han sido registradas en Policía, es decir, los reseñados.
No se cuentan ni los intentos ni la presión que a diario se produce con rescates de decenas de personas que son entregadas al momento a Marruecos.
Las cifras superan a todas las que se dan en otros puntos como Canarias, que históricamente soportó la mayor de las entradas con la llegada de cayucos.
Además, la cifra es radical con Melilla, ciudad hermana alejada de esos picos que sufre Ceuta.






