El delegado aclaró que él nunca había hablado de comisión de ilegalidades, pero matizó que la legalidad se fue cambiando y las políticas que nacieron a su vera no fueron las correctas. “Hay personas que no asimilan que ya no son nada... son diputados, sí, pero ya no tienen cargo ejecutivo y dicen cosas sin sentido...”, concluyó González.
Toda esta polémica ha venido a cuento de las manifestaciones vertidas la semana pasada por el popular en relación al famoso “buenismo” que se habría estilado con anterioridad y que habría llevado a la situación en que nos encontramos a fecha de hoy en materia de seguridad, tras saberse la última marcha a Siria de un ceutí, esta vez un menor de edad.
“Aquí las cosas no se han hecho bien, durante mucho tiempo ha habido una obsesión pensando que habiendo dinero las cosas se solucionan. Ha habido una dejación de actuaciones por parte de muchas personas en donde el futuro de esta ciudad podía estar en peligro. Para tomar esas decisiones no hace falta dinero, hace falta tomar decisiones políticas, tener criterio, el futuro de esta ciudad no pasa por temas económicos, sino por temas sociales, morales y otros”, apuntó. “No hay que dejar de hacer las cosas independientemente de la presión social que se sienta, aquí hemos estado muy dados a decir ‘no vamos a hacer esto porque se puede producir alarma social’ y desgraciadamente lo que hay ahora mismo es la alarma social como consecuencia de no haber hecho las cosas en su día”.
El delincuente que termina pidiendo el perdón de Dios
Las fuerzas de seguridad no esconden en sus conclusiones la vinculación que existe entre la delincuencia y el yihadismo. Lo que empieza en un ámbito culmina en el otro, de ahí que las investigaciones llevadas a cabo son, en este sentido, amplias. “El de la yihad que busca reclutamientos empieza en la pequeña delincuencia... empieza tirando piedras... después el lugarteniente del narco de turno pasa a ser el narco y cuando el narco se da cuenta que necesita el perdón de Dios se convierte en un yihadista”.






