Hasta Ceuta eran trasladados desde Algeciras. Allí, en diversos pisos de la organización, ingerían el hachís en cantidades que iban desde las 50 hasta las 190 bellotas, cruzando nuevamente la frontera para ser recogidos por los encargados de llevarlos a los pisos de Sevilla y recuperar la droga.
La Jefatura Superior ha informado en un comunicado que la operación se puso en marcha nada más tenerse conocimiento de la existencia de estos movimientos. A través de distintas fuentes de investigación, se supo de la existencia de dicha organización que estaba perfectamente asentada en el sur peninsular y que tenía sus enlaces con la propia Ceuta y el norte marroquí, zonas elegidas para abastecerse de la mercancía.
“Con los primeros indicios se puso en marcha un dispositivo que permitió la intervención de un vehículo con cuatro ocupantes, tres de los cuales portaban en el interior de su organismo hachís en forma de bellotas introducidas vía oral y rectal para eludir los controles policiales superficiales a los que suelen ser sometidos los vehículos al cruzar las fronteras”, señala la Policía. De ahí fueron tirando del hilo hasta llegar a la esencia de la organización.
Entre los detenidos, 15 en total, está una mujer de origen sudamericano que se encargaba de la captación de personas contratadas por la organización criminal para realizar labores propias de ‘muleros’, es decir, transportar la droga de un lugar a otro oculta en el interior de sus cuerpos. En esta fase, se consiguió detener a otros tres individuos más, dos de ellos en el interior de un piso en la localidad de Gelves (Sevilla) y fueron intervenidas 647 bellotas de hachís.
Arrestados estos individuos, se siguió con la operación descubriéndose la existencia de otro grupo más, que se estaría dedicando al transporte de la droga. Este grupo utilizaba varios vehículos y un elevado número de ‘muleros’, llegando incluso a transportar en los coches un juego de matrículas italiano para transportar la droga a ese país sin levantar sospechas.
Este otro grupo de la organización estaba dirigido por un marroquí y un argelino que fueron detenidos ‘in fraganti’ en una salida de la A-49 cuando transportaban 150 bellotas cada uno.
Detenidos los cabecillas, ese mismo día se practicó la entrada y registro de los pisos que la organización empleaba para hospedar a los ‘muleros’ hasta que expulsaban la droga, donde fueron arrestados otros miembros de la red. Estas viviendas se encontraban en las localidades de Tomares, San Juan de Aznalfarache, La Algaba, Camas, Castilleja de la Cuesta y el barrio de Pino Montano. La investigación ha sido realizada por el Grupo I de la UDYCO de la Brigada Provincial de Policía Judicial de Sevilla.
El mercadeo de los culeros y la crisis, de la mano
La crisis económica y el auge del tráfico de hachís a pequeña escala van de la mano. Asociaciones como la propia AUGC han denunciado en variadas ocasiones el colapso registrado en los calabozos producto de la cantidad de culeros que son detenidos en una sola jornada. Ha habido días con casi 30 detenidos, de los que hay que esperar que expulsen la droga para poder proceder a su puesta a disposición judicial con el elemento de prueba oportuna.
Las mafias utilizan a personas que no tienen antecedentes para que pasen droga, a sabiendas de que si son detenidos y portan menos de 2’5 kilos de hachís, no ingresarán en prisión aunque, de volver a cometer otro delito, deberán cumplir también la pena que se les suspende.
Las intervenciones de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado demuestran esta fenomenología delictiva, prueba de ello son las intervenciones que tienen que ver directamente con este tipo de servicios. En la rama judicial también hay un reflejo, por el aumento de los procedimientos judiciales relacionados con estos delitos que se han llegado incluso a duplicar de año en año. Según datos de la Fiscalía Antidroga del Campo de Gibraltar, en el primer trimestre de 2012, las detenciones por este motivo superan en casi un centenar las practicadas en el mismo periodo del año anterior. Francisco Mena, presidente de la Federación de Coordinadoras Contra la Droga Alternativas, del Campo de Gibraltar, calificó recientemente en prensa la actuación de culeros, vagineras y mulas como “una auténtica barbaridad”, ya que ponen en riesgo sus vidas por unos euros.






