El presidente de la Ciudad compareció ayer para explicar las líneas maestras de su gestión de cara al nuevo -y complicado- curso político. Y lo hizo con una premisa: Ser transparentes y explicar las cosas tal y como son, la cruda realidad sin ambages.
Es cierto que el panorama económico no puede ser más desolador, con una crisis que no termina de marcharse y que está haciendo mella en el funcionamiento de las administraciones. Y Ceuta no es una excepción.
Precisamente por ello, el otoño se avecina difícil, pero Juan Vivas tiene las ideas claras. Es imprescindible ser disciplinados y rigurosos. Es casi la cuadratura del círculo: No gastar de más, pero mantener la calidad de los servicios y el empleo hasta el límite de las posibilidades.
Se ha trazado un plan muy estricto que contempla revisiones periódicas del estado de la Tesorería, evaluaciones mensuales de cumplimientos de objetivos y todo ello manteniendo, según la disponibilidad presupuestaria, el pulso inversor, las prestaciones sociales y las políticas activas de empleo.
De aquí a un año el propio presidente evaluará si esta disciplina de trabajo que el Gobierno se ha impuesto a sí mismo ha cumplido o no con las previsiones en un contexto económico extremadamente difícil que todos esperamos que evolucione a mejor.





