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El Gobierno busca una empresa para demoler un ala del colegio Valle-Inclán

La obra, que se ejecutará en un plazo de cinco meses, asciende a 537.061,62 euros | El contrato busca a un responsable para su dirección y un plan de seguridad

El colegio Valle-Inclán va a ser objeto de una obra de demolición. Desde el Ministerio de Cultura se ha anunciado un contrato para buscar a una empresa que se haga cargo de esta actuación en el centro educativo de Ceuta.

El presupuesto para llevar a cabo esta intervención es de 537.061,62 euros. Se prevé que se desarrolle durante cinco meses. El proyecto, centrado en derruir el ala noroeste del centro escolar.

La actuación no solo implica una obra física, sino una compleja labor de planificación, supervisión y control técnico que “busca garantizar un resultado acorde a los estándares exigidos”, tal y como señalan en los documentos.

Director de obra

Una de las demandas por parte del organismo público es la incorporación de un director de obra. Se trata de una figura clave en el desarrollo de la iniciativa al asumir un papel central desde el punto de vista técnico y organizativo.

Desde el inicio, el adjudicatario tiene la obligación de revisar minuciosamente el contenido del proyecto. Esta verificación previa resulta “esencial para evitar desviaciones” durante el desarrollo de las labores. Asimismo, permite asegurar que cada fase se lleve a cabo conforme lo establecido.

La demolición, “lejos de ser una tarea meramente mecánica requiere una planificación detallada que contemple materiales, tiempos y procedimientos específicos”, manifiestan en los pliegos.

Tareas

El director de obra tiene el compromiso de interpretar el papeleo técnico y de resolver cualquier duda que pueda surgir en el transcurso de la intervención. Ello significa que, siempre y cuando sea necesario, debe elaborar indicaciones precisas para entregarlas a la empresa constructora.

La coordinación constante entre dirección facultativa y la parte contratante se convierte en “una herramienta imprescindible para evitar errores y garantizar la calidad del resultado final”.

El seguimiento continuo de los trabajos constituye otro de los aspectos “más relevantes”. El responsable está a cargo de visitar la obra con regularidad para revisar in situ el avance de las tareas.

Registro documental

Debe dejar constancia de cada actuación en el Libro de Órdenes. Este registro documental facilita el control exhaustivo sobre el desarrollo de la iniciativa. La gestión de los plazos también es otra de sus funciones.

Tiene que vigilar que se cumpla con el programa planteado y, si no ocurre, proponer medidas para paliar esas circunstancias. Este seguimiento tiene por objetivo impedir retrasos que afecten a la fecha de finalización de la intervención.

Otro elemento clave es la selección de materiales. La empresa constructora está obligada a presentar muestras con antelación suficiente para su validación. La idea es cerciorarse de que se adecúan al proyecto.

Seguridad laboral

Esta fase previa no solo garantiza la calidad de los elementos empleados. También contribuye a lograr “una coherencia estética en el conjunto de la intervención”. La seguridad laboral también es necesaria para materializar la ejecución.

Es un asunto que tiene más peso en una actuación de este calado. Las demoliciones, por norma general, encierran más riesgos para los operarios. El director de obra tiene que responsabilizarse de hacer informes mensuales en los que se plasme la evolución de los trabajos y los incidentes que surjan para facilitar la toma de decisiones ante imprevistos.

Este profesional también debe estar ojo avizor a las cuentas. Está a cargo de realizar mediciones periódicas y de certificaciones cada mes para ver cómo se administra el dinero invertido en la ejecución.

Actualización

Uno de los aspectos más técnicos, aunque de gran relevancia, será la actualización de los planos del proyecto. Conforme avance la obra, se incorporan las modificaciones precisas “para reflejar fielmente el resultado final”.

Este proceso culmina con la elaboración de los denominados planos “as built”, que sirven como referencia para futuras actuaciones de mantenimiento. La fase final incluye la entrega del Libro del Edificio, que se constituye como un compendio documental que recoge todos los detalles de la intervención llevada a cabo.

Integra desde los planos definitivos hasta las fichas técnicas de los materiales empleados, lo que comporta informes, ensayos y recomendaciones de uso. Este escrito es convierte en una “una herramienta esencial” para la gestión posterior del inmueble.

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