La escena que se repite cada fin de semana en el Estrecho no es una anécdota: es un síntoma. Como secretario general de CCOO de Ceuta, no puedo aceptar como “normal” que las navieras sigan gestionando el embarque de vehículos como si la seguridad y la dignidad de las personas pasajeras fueran un detalle secundario. El pasado domingo, en el embarque de las 16:00 horas de Algeciras a Ceuta, los coches fueron estibados pegados unos a otros, hasta el extremo de que apenas se podían abrir las puertas y las personas tenían serias dificultades para bajar del vehículo y acceder a las escaleras que conducen a los salones. Cuando se planteó la queja a un operario, la respuesta suele ser tan clara como preocupante: “Vamos llenos, hay que estibar así”.
Hay que aclarar que los operarios de las compañías reciben órdenes directas de sus superiores, en definitiva, de los dueños de las empresas a los que solo les preocupa el lucro y no el servicio que ofrecen a los ciudadanos. Es decir, el llenado máximo del buque se sitúa por encima de las condiciones mínimas de seguridad, accesibilidad y comodidad. No hablamos solo de incomodidad. Hablamos de riesgo. ¿Qué ocurre con una persona mayor, con alguien con movilidad reducida, con una familia que viaja con niños pequeños, cuando tiene que salir encajonada entre chapas, retrovisores y puertas que apenas abren unos centímetros? ¿Qué pasaría en una situación de emergencia, cuando cada segunda cuenta para evacuar la bodega y acceder a las zonas de pasaje? La respuesta es evidente: los tiempos se alargan, el riesgo aumenta y quienes siempre salen peor parados son los más vulnerables.
Esta forma de operar supone, además, un trato injusto hacia la ciudadanía de Ceuta. Para miles de ceutíes, el ferry no es un capricho turístico: es una necesidad básica para trabajar, estudiar, acudir a citas médicas o mantener vínculos familiares. Pagamos billetes que no son precisamente baratos y, a cambio, demasiadas veces se nos ofrece un servicio donde se exprime cada metro cuadrado del buque, pero se racanea en espacio, en personal y en cuidado. Se gestionan los barcos como si fuéramos carga, no personas. Las navieras que operan la línea del Estrecho no pueden proteger sus márgenes comerciales a costa de la seguridad y el respeto a sus pasajeros. No es aceptable que la consigna sea “llenar como sea” y confiar en que “nunca pasa nada”. La prevención no se mide por la estadística de accidentes, sino por el cumplimiento escrupuloso de unas condiciones de estiba, accesibilidad y evacuación que garanticen que, si algo ocurre, las personas pueden salir con rapidez y sin obstáculos añadidos. Desde CCOO de Ceuta reclamamos tres cosas muy sencillas y muy razonables:
Ceuta no puede resignarse a que viajar en ferry siga siendo una experiencia donde la sensación permanente es que “vamos de prestado” en un servicio pensado para la cuenta de resultados, pero no para las personas. La seguridad, la accesibilidad y el respeto no son un extra: son un derecho. Y cuando se vulneran, toca reclamar, organizarse y hacerlo visible. Eso es lo que estamos haciendo y lo que vamos a seguir haciendo.
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