Se ha cumplido el segundo año y los resultados son más que satisfactorios.
La consejera de Presidencia, Gobernación y Empleo, Yolanda Bel, presentó ayer los resultados del trabajo que se viene realizando en colaboración entre el Negociado de Estadística y la Policía Local para detectar a quienes intentan de forma fraudulenta inscribirse en el Padrón municipal o bien que estando en el mismo se observa que no reúne los oportunos requisitos. Han sido las circunstancias las que han motivado que el Gobierno autonómico tuviera que poner pies en pared ante una avalancha tal en el Padrón que, por supuesto, dejaba bien a las claras que las ilegalidades se estaban dando. La Delegación del Gobierno también estuvo atenta al envío de esas directrices para atacar a un fraude del que todos somos víctimas. A partir del inicio de la crisis económica, donde en poco más de dos o tres años, nuestra ciudad pasa de setenta y seis mil habitantes a ochenta y cinco mil hicieron saltar todas las alarmas. Y es para llevarse las manos a la cabeza cuando se conoce que durante el año que acaba de finalizar han sido dados de baja en el Padrón un total de casi cuatro mil cuatrocientas personas y si a ello le sumamos una cifra también de varios miles durante 2013, de manera fácil Ceuta habría superado en estos momentos los noventa mil habitantes. Algo verdaderamente insostenible para una ciudad como la nuestra que tiene unos límites muy determinados y que es imposible que pueda asumir unos incrementos de población tan alarmantes en tan poco tiempo. Y tiene razón la misma consejera Yolanda Bel cuando defiende que los recursos que ofrece la Ciudad Autónoma han de ser para los ceutíes. No olvidemos que contamos con unos Planes de Empleo que no existen en otras partes de nuestra Nación, con una carta de servicios sociales que está catalogada como una de las más importantes de nuestro país en relación con una ciudad que tiene ochenta mil habitantes, eco… Y eso quiérase o no produce efecto llamada. No es ser insolidarios, porque si una característica tiene nuestra ciudad es, precisamente, la de la solidaridad, pero es lógico que los recursos, que siempre son limitados, sirvan primero para quienes aquí residen, sean españoles o extranjeros.





