El Regimiento Mixto de Artillería nº 30 (Ramix-30), perteneciente a la Comandancia General de Ceuta, ha llevado a cabo recientemente ejercicios de tiro de precisión y combate, enmarcados dentro de su Programa de Instrucción y Adiestramiento (PIA).
Esta actividad fue compartida por la propia Comandancia en sus redes sociales, acompañada de una serie de imágenes que reflejan el alto grado de preparación, disciplina y eficacia con la que operan los artilleros ceutíes.
El Ramix-30 es una unidad con una larga trayectoria y una importancia estratégica para la defensa de Ceuta, tanto por su capacidad de fuego como por su conocimiento del terreno. Consta de varias baterías, entre ellas, la Batería de Artillería de Campaña y la Batería de Artillería Antiaérea, encargadas de garantizar la protección del espacio terrestre y aéreo de la ciudad autónoma.
La preparación del personal se lleva a cabo durante todo el año a través de actividades como marchas tácticas, jornadas de instrucción técnica y sesiones prácticas de tiro, como las realizadas esta semana. Cada ejercicio está diseñado para simular situaciones reales de combate y mejorar la capacidad de respuesta del regimiento frente a potenciales amenazas.
Los ejercicios del Ramix-30 no solo implican fuerza bruta y fuego pesado. La artillería moderna requiere una elevada capacidad técnica, especialmente en el manejo de sistemas de dirección de tiro, radares y sensores de apoyo. En los últimos años, el regimiento ha incorporado mejoras tecnológicas que le permiten una mayor precisión en las trayectorias, además de una adaptabilidad táctica en escenarios cambiantes.
La eficiencia de la unidad también se apoya en un exhaustivo análisis de objetivos y en la capacidad de movilización y despliegue rápido, dos pilares fundamentales para garantizar la eficacia en entornos operativos reales. En este sentido, la constante formación de los cuadros de mando y tropa es clave para el éxito de estas maniobras.
Uno de los aspectos que más destaca en el Ramix-30 es el énfasis en la formación integral del militar, tanto en lo técnico como en lo ético y físico. La instrucción se desarrolla de forma progresiva, adaptada a cada categoría y especialidad, con la intención de formar a profesionales comprometidos, polivalentes y capaces de trabajar en equipo bajo presión.
Además, el regimiento fomenta un fuerte espíritu de cuerpo, basado en la tradición, la disciplina y la cohesión interna. Esto se refleja en la alta moral de los efectivos y en la capacidad de operar de forma coordinada en situaciones complejas. El compañerismo y la confianza mutua son parte esencial de los ejercicios que se realizan periódicamente.
El Ramix-30 no solo cumple funciones militares. Es también una unidad profundamente arraigada en la sociedad ceutí, participando en actos institucionales, celebraciones históricas y colaboraciones con otras instituciones públicas. Su presencia en la ciudad es percibida como símbolo de seguridad y compromiso con la defensa del territorio nacional.
Estos ejercicios de tiro de precisión y combate demuestran que la unidad continúa reforzando su preparación operativa sin perder de vista su vocación de servicio.
El Regimiento Mixto de Artillería nº 30 no solo destaca por su capacidad operativa, sino también por ser custodio de una de las tradiciones más emblemáticas de Ceuta: el cañonazo de las 12:00 horas desde la Fortaleza del Hacho. Esta histórica salva, que en su origen medieval servía como señal de alerta y anuncio oficial, se ha convertido hoy en un símbolo de identidad para la ciudad.
Junto con el arsenal militar de Ferrol, Ceuta es una de las dos únicas localidades españolas que mantienen viva esta ceremonia diaria, que no solo recuerda el legado histórico del regimiento, sino que también se ha consolidado como un atractivo turístico para quienes visitan la ciudad.
Desde hace más de dos décadas, el disparo ritual se realiza desde un cañón de campaña emplazado estratégicamente en el baluarte del Monte Hacho, donde historia, tradición y precisión militar se funden en un único sonido.
El disparo se realiza con una pieza histórica: un cañón Oto Melara de calibre 105/14, una pieza de artillería de campaña con un alcance de hasta 14-15 kilómetros. Aunque fue diseñada para su uso en combate y llegó a emplearse en conflictos como la Guerra de las Malvinas, en la actualidad se emplea únicamente para lanzar salvas sin munición, dada su ubicación sobre la ciudad.
Este cañón, desmontable en doce partes que permitía su transporte por mulas antiguamente, es operado a diario por miembros del regimiento, siguiendo un protocolo preciso que mantiene viva la tradición militar y el respeto por la historia.
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