La Consejería de Fomento quiere dar la última oportunidad a las terrazas que aún no están regladas , de acuerdo con la Ordenanza que ya está en vigor. Recordemos que con fecha de ayer, día dos de enero, la tan traída y llevada Ordenanza ha entrado en vigor y, por tanto, a los servicios técnicos de la Ciudad Autónoma no les queda otro remedio que aplicarla con todas sus consecuencias.
Pues bien, según ha podido conocer esta redacción, ahora mismo, el Gobierno autonómico tiene controladas aproximadamente unas ciento veinte terrazas en nuestra ciudad. Un setenta y cinco por ciento de las mismas ya tienen todos sus papeles en regla, porque así se han preocupado a lo largo y ancho de todo este tiempo que han tenido de laxitud para que se pusieran al día.
¿Qué pasará a partir de ahora con las restantes treinta? Pues bien, en una nueva oportunidad, la Consejería de Fomento envió antes de las pasadas navidades cartas a los propietarios de todas esas terrazas que aún no se encuentran al día con todos los permisos municipales, instándoles a que así lo hicieran, porque a partir de la fecha de entrada en vigor de la Ordenanza no quedaría otro remedio que actuar y que no se deseaba ni sancionar a nadie, ni tampoco la correspondiente multa.
Por supuesto, la idea que tiene la Consejería de Fomento, cuya máxima responsable es Susana Román, es que las citadas inspecciones comiencen la próxima semana como muy pronto, es decir, después de las fiestas navideñas, porque se considera que ahora mismo no es el momento esencial y que por unos días se puede esperar desde luego.
También con esas cartas que se mandaron en su día se propusieron otro objetivo muy claro como es, sin ningún género de dudas, que al menos otro cincuenta por ciento de esas treinta terrazas que aún quedan por cumplir, al menos, presenten una solicitud y luego se continuarían con todos los trámites.
Desde luego, a los responsables políticos de la Consejería de Fomento no les temblará la mano a partir de la fecha indicada, ya que se entiende que no puede existir trato discriminatorio entre quienes se han preocupado por estar al día, cumpliendo con los trámites que marca la Ordenanza y quienes han preferido pasar y que se les echara el tiempo encima como ha sucedido.






