El otro día publicábamos unas afirmaciones de la vicepresidenta primera de la Asamblea autonómica y competente en materia de transportes, Adela Nieto, donde ponía el dedo en la llaga sobre la situación que se vive con la suspensión de los vuelos por parte de Ceutahelicopters. Muchas veces desde este mismo espacio editorial hemos cargado contra el silencio mantenido, en este caso, por parte del Ministerio de Fomento. Todos podemos estar de acuerdo en que son cuestiones sumamente técnicas y también donde hay un riesgo para la vida de las personas en relación a los últimos permisos solicitados por la empresa y que son estudiados: hablamos del reportaje con los rotores en marcha. Todos podemos estar de acuerdo en la necesidad de ser sumamente pulcros, pero claro, tampoco es cuestión de esperar algo más de un año que es el tiempo que lleva la Agencia Española de Seguridad Aérea (AESA) deshojando la margarita. Pensamos que tiempo ha existido más que suficiente. Que se pronuncien ya, para bien o para mal y que así la empresa como todos los ceutíes sepamos a qué carta quedarnos. Porque lo que no es normal es estar diez meses sin vuelos, reanudarlos, pararlos a los tres meses, cambiar de helicóptero por las plazas, que no se cumpla con un convenio firmado con la Ciudad, que se mantenga a los empleados cuando no hay actividad. Alguien debería tomarse el interés necesario y que de una vez por todas se diga lo que sea. Si es no, que Ceutahelicopters decida si se queda o se marcha y entonces ya se intentará buscar a alguien si es posible y si es que sí, que no se mantenga en vilo a toda una ciudad sin vuelos en helicóptero porque no hay derecho.





