La visita de nuestros Reyes a Ceuta era necesaria para reconfortar los corazones de todos los caballas que llevan sufriendo más de dos meses la grave crisis fronteriza y migratoria del verano.
La presencia del Rey tiene un fuerte componente simbólico de apoyo al pueblo caballa reafirmando la posición española en esta Ciudad Autónoma sintiendo la población un respaldo institucional ante la presión del País vecino.
Quisiera en este artículo intentar unir el alma de un ceutí, Julio Antón López, con nuestro Rey Felipe VI.
Mi hermano Julio falleció el pasado 8 de julio en Madrid, coincidiendo con el mismo día, años anteriores, con la de nuestra madre Aurora. Estuvo acompañado de toda su familia al completo, incluido su entrañable “Príncipe Felipe”.
Julio presumía de su tierra natal y llevaba a gala el ser caballa. En esta ciudad se casó con otra ceutí, María del Carmen Sánchez y fue padre de 4 hijos: Julio César, Betsabé, Alfonso Carlos (DEP) y Sofía. Dejó sus anécdotas y recuerdos a sus 7 nietos.
Mi hermano cursó estudios superiores de Filosofía y Letras y se doctoró en Psicología. Experto en comportamiento juvenil y orientó su carrera en la convivencia de los jóvenes, dirigiendo acampadas, creando y motivando conciencia de grupo. Su profesión la desarrolló como Comisario de Policía en Madrid y durante un par de años se trasladó a su tierra como Director General de Seguridad de Ceuta. Ejerció de Profesor Titular de Psicología Criminal en la Escuela General de Policía (1973-1982).
Más allá de su trayectoria profesional universal, mi hermano era un ser curioso, implacable, en permanente construcción, autoritario, trabajador, narcisista, virtuoso y complejo. Una persona educada, religioso, con clase, excelente divulgador y “disfrutón”.
Durante su vida escribió más de 20 libros destacando en el 2015: Felipe VI, así se educó en su infancia y pubertad.

Este libro me ha resultado de guía para poder escribir este artículo pues mi hermano cuenta, de puño y letra, la mayoría de las preguntas que pudiéramos plantearnos de la vida de él junto al Rey.
El origen de la relación de Julio con SSMM empezó en abril del 1976 cuando en la Casa Real buscaban una figura de confianza, con lealtad, buena preparación y moralmente armado para que acompañara a D. Felipe y fuera su sombra fiel.
Todo en la vida de mi hermano tiene su punto de partida y en su caso el éxito escolar y extraescolar realizado en el Colegio de Huérfanos de la Seguridad del Estado donde sustituyó modelos asertivos y pasivos por escuelas constructivas, inclusivas, participativas y ambientalista hizo que destacara en su trayectoria profesional. Sin querer cada vez remaba a favor de un encuentro con el futuro Rey de España.
Siempre desempeñó actividades creativas en el Centro Docente y dotó a la institución de la mayor cobertura de actividades extraescolares, alrededor de cuarenta, como la creación de un cine fórum, gimnasia deportiva, ballet, esquí, judo, construcción de un fuerte de enormes dimensiones donde promover fantasías, alpinismo, aeromodelismo, teatro, un grupo musical y una discoteca que sirvió para aproximar la Institución al barrio de Carabanchel. El modelo educativo implantado por Julio en diferentes Instituciones españolas, motivó entre otras razones y peculiaridades a SSMM para que tomaran la decisión de designarle como persona elegida y confiarle a su hijo.
Hasta el 19 de agosto de 1984, mi hermano compartió 9 años de estrecha relación con el Príncipe de Asturias que se alargó hasta el final de su vida.
Julio forjó un proyecto de cursos extraescolares, orientados a la maduración de una personalidad íntegra del Príncipe Felipe así como a contribuir a su socialización y valores que serían favorecidos por las prácticas de creatividad, actividades de aire libre, contactos con la naturaleza, deportes, generando convivencia en albergues, acampadas, escuelas de vela con otros niños y jóvenes de diferentes condiciones. Ese niño que iba cumpliendo años de la mano de mi hermano participó en todos los proyectos extraescolares a través de más de doce cursos por toda la geografía española y fue calando de esa forma su carácter cercano, su condición de “todoterreno” y “don de gentes” en su juventud, en resumen, la personalidad solidaria, optimista y tolerante del futuro Rey se estaba forjando.
Tanto mi hermano como su alumno D. Felipe en su proceso de aprendizaje mutuo tanto escolar como extraescolar, soñaron, fantasearon, merendaron revueltos de huevos con chorizo, construyeron su propia fortaleza, crearon la Orden de Batidores de carácter medieval...en fin construyeron su propia extraescuela dentro del Palacio de la Zarzuela que favorecería su formación integral, razón por la que mi hermano cada día que pasaba era más preceptor que profesor de refuerzo y así quedó sellada su relación de por vida.
D. Felipe tuvo siempre contacto a lo largo del tiempo con mi hermano. Esa relación íntima profesor-alumno los acompañó en todo momento, destacando la época del COVID cuando Julio estaba ingresado en el Hospital de Montepríncipe de Madrid y recibía consuelo con las visitas de SM. Siempre buscaban un punto de encuentro para ponerse al día y conectados vía telefónica a través de su hija Bestsabé durante su último periodo de larga enfermedad.
Julio tenía en sus conversaciones numerosas anécdotas con D. Felipe que compartía con su familia de forma distendida como por ejemplo ese sábado que sonó el teléfono en su casa del Barrio del Pilar y cogió su Seat 850 camino de la carretera del Pardo, montando a su mujer e hijos y ellos le esperaron en una terraza en el paseo de Rosales mientras tuvo la cita en el Palacio de la Zarzuela. Tras una hora de larga audiencia con SSMM fue nombrado Profesor Preceptor del Príncipe Felipe. Se dedicaría en sus tiempos libres, cuando no pudieran hacerlo los propios Reyes y al mismo tiempo se ocuparía en ayudarle a la preparación y refuerzo de sus estudios en beneficio de la maduración y socialización del futuro Rey de España. La Reina Sofía con afecto y ternura le indicó a mi hermano que no se preocupara que todo sería muy fácil, total lunes, miércoles y viernes, en jornada de tarde, desde las dieciséis hasta las veinte horas y muchos fines de semana, con ocasión de exámenes, salidas a la nieve y otras actividades.
En otra ocasión mientras construían su castillo en Zarzuela, el príncipe traía piedras de gran tamaño y mi hermano cuenta que oyó un grito que procedía de Don Felipe y se debía a que al levantar una piedra vió como un alacrán se armaba contra él para soltar su picadura venenosa.
Julio se apresuró para disipar aquella amenaza fue el momento de complicidad de miradas y decidieron comprender la lucha del pobre animal y le perdonaron la vida y lo esquivaron. Siempre se le inculcó el respeto por la vida ajena aproximándole también al mundo animal incluso con vivencias de la mano de Félix Rodríguez de la Fuente.
También describía como era ese lugar donde realizaba su función docente. Era un salón de estudio y recreación separado por unas cristaleras del pabellón de las piscinas y del gimnasio, era una zona de alojamiento íntimo de la familia real. La mesa de trabajo era de color azul clarito y de forma pentagonal con cinco sillas y al lado del pupitre había una mesa de pin-pon y un futbolín donde compartían momentos entrañables con amigos. En esa misma mesa de estudio la misma tarde del 23F mi hermano explicaba a D. Felipe cuestiones de química inorgánica ya que en los próximos días tenía exámenes en el Colegio Los Rosales. Esa burbuja que tenían fue interrumpida por la llamada de su esposa que le trasladó lo que estaban informando en la televisión.

La gran dedicación en tiempo al Rey supuso perderse en muchas ocasiones el día a día de su familia, pero es responsabilidad también les llenaba de orgullo pues en esa entrega recaía la educación y el lado humano de D. Felipe.
"La presencia del Rey tiene un fuerte componente simbólico de apoyo al pueblo caballa reafirmando la posición española en esta Ciudad Autónoma"
La vida de mi hermano giraba en torno a ese Príncipe niño. Le acompañó en su Primera Comunión y estuvo en la toma de posesión del Principado de Asturias en Covadonga. Le ayudó a vestirse para el Juramento como soldado cuando sólo tenía nueve añitos.

Vivió el acto del Juramento de la Constitución Española, su mayoría de edad, invitado en su propia boda con Dña. Letizia y asistió a la coronación de Rey como Felipe VI.

Dado el momento que nos envuelve con la visita a Ceuta de SSMM no puedo dejar de pensar lo enormemente orgulloso que se sentiría mi hermano viendo como pisa nuestra ciudad natal, conviviendo con el dolor y agonía del pueblo ceutí que soporta desde finales de julio. Seguramente nuestro Rey, paseando por las calles, recordará historias que mi hermano le contaba de cuando ejercía como profesor de Educación Física en el Instituto de Ceuta y cuando viajó a Madrid con sus alumnos a una exhibición de judo y les premiaron en el Palacio de Deportes. Cuando D. Felipe mire a nuestra Virgen de África aflore en él esa humanidad inculcada desde niño y rece por Julio y por el resto de ceutís.

Actualmente tengo la suerte de tener mi contacto en paralelo con la Casa Real ya que la milicia nos une pues he ejercido como profesor de la Academia General Básica de Suboficiales durante 35 años, y he tenido el placer de compartir desfiles en el Patio de Armas, donde todos los años tras el saludo institucional seguían cariñosamente las preguntas cercanas interesándose por mi hermano Julio y toda la familia.
Como punto final de esta experiencia de vida entre el Rey y mi hermano fue el 8 de julio de este año, recibiendo el último adiós de su alumno preferido D. Felipe. Pero estoy convencido que nuestro Rey jamás olvidará a Julio de la misma forma que la Familia Antón siempre estará unida sentimentalmente a la Casa Real en cuerpo y alma. Siempre muy agradecidos a la Corona.






