El pasado año, me dicen, fueron colocadas dos hileras de sombrillas, 14 o 15 en total, y una ducha más, preguntándose por ello a qué viene este año la reducción…
Es una zona de playa que no sólo utilizan los allí residentes, sino que igualmente acuden a ella vecinos de la urbanización ‘Minas del Rif’, los residentes en la barriada del General Sanjuro –Hipódromo–, los del barrio del Real y de otros lugares de la ciudad, por lo que consideran notoriamente insuficiente el que se hayan colocado tan pocas sombrillas y, para colmo, que de las dos duchas que había la temporada pasada solamente haya quedado una.
Pues a mí me parece que los citados vecinos se quejan con razón, máxime cuando, algo más abajo del lugar que citan, concretamente a la altura de la cafetería ‘Dalila’ –lo que yo he comprobado antes de dar vida a estas líneas– hay muchas más sombrillas, incluso dándose el caso de encontrar a tres de ellas bien juntas, tal vez usadas por una amplia familia mientras que otros bañistas han de aguantar la solanera.
Y, por último, me dijeron igualmente los vecinos que a estas alturas de la temporada, cuando ya las playas se ven bien concurridas, faltan por colocarse también esos pasadizos de madera que conducen a las duchas.
Pues ahí queda la queja del repetido vecindario del Paseo Marítimo, al considerar que faltan más sombrillas por aquella zona y la otra ducha que han eliminado. Queja justificada porque, qué leches, son 6 o 7 sombrillas para tanta gente como la que allí acude. ¡Vamos, que para hacerse con un sombrajo, algunos van a tener que acudir allí a las 3 o 4 de la madrugada…! ¿Tanto cuestan un puñado de sombrillas más…?





