La Guardia Civil afrontó este viernes una jornada especialmente trágica con la localización de los cuerpos de dos menores sin vida. Se suman a la hilera de cadáveres que han sido recuperados del mar en lo que va de año, un 2025 marcado por la cuantiosa presión migratoria registrada, sobre todo por mar.
El trabajo que están desempeñando los miembros del Instituto Armado es encomiable, sacando continuamente a personas del mar, impidiendo que se produzcan más tragedias de las que ya, tristemente, deben ser narradas.
A diario se registran escenas marcadas por la tensión de tener que localizar a hombres, mujeres y niños entre la niebla, mientras decenas y decenas de personas se echan al mar sin miramiento.
Buscan el pase de cualquier manera, aunque sea a riesgo de perder la vida como lo han hecho ya en este año 26 personas. A ellas se suman muchas más desaparecidas de las que nunca se llega a saber el destino final.
Las escenas que rozan la tragedia y que solo los guardias civiles ven en su día a día marcan y son el reflejo de la gravedad de una situación que recoge un grave problema para la sociedad marroquí, que está viendo cómo su gente joven muere en el mar.
La situación de auténtica emergencia que se ve en la frontera debe ser conocida y trasladada a las más altas instancias para que se busque la forma de evitar muertes y la repetición, cada noche, de riesgos en el mar. Ceuta no puede permanecer en el olvido.






