Me encuentro en una clase de Segundo de Bachillerato y los alumnos están realizando un examen de Descartes. Son 35 almas escribiendo y, en un silencio sepulcral, puedo escuchar 35 bolígrafos deslizándose por un folio. Siento el sudor de algunas manos nerviosas, palpo sus sus dudas, sus inseguridades. Oigo el latido de su corazón cada vez que me acerco a algunas mesas.
Me piden permiso para todo, como un ejército de soldados obedientes, inseguros y temerosos sobre sus acciones: permiso para beber agua, permiso para utilizar el tipex, permiso para levantarse y preguntarme cualquier duda, permiso para escribir con tinta azul o negra, permiso para no seguir el orden de las cuestiones.
Nos cruzamos miradas que lo dicen todo; muchas son de angustia porque el tiempo se agota, otras de satisfacción, algunas de intriga, otras de sospechas porque mis ojos se han cruzado con los suyos e intuyen que algo no va bien.
Me entregan el ejercicio: ordenan sus folios, me explican sus respuestas, me indican su orden caótico, sus frases subrayadas, los asteriscos para que sepa el comienzo y el final de una cuestión.
Reflexiono sobre lo que realmente sabrán sobre Descartes aunque obtengan la máxima nota. ¿Habrán entendido el “ cogito ergo sum”, la duda metódica, el alma y el papel de Dios en la filosofía cartesiana?
¿Sabrán calibrar la importancia del Racionalismo? ¿Se plantearán dudas metódicas a lo largo de su vida?
Esperarán la nota, reclamarán hasta la extenuación, compararán mil veces su ejercicio con el libro y los apuntes, incluso con el de sus compañeros que “pusieron lo mismo” y han sido mejor puntuados.
Y así el saber queda limitado a una nota, no importa prostituir a Descartes convirtiéndolo en moneda de cambio, no importa el por qué escribió el Discurso del método ni sus aportaciones a la ciencia.
Veo a 35 chavales, 35 sustancias pensantes, 35 almas y 35 cuerpos... pero no siento la presencia del pensador francés.
Aprender a filosofar, sembrar dudas, crecer con los filósofos, saborearlos sin convertirlos en una pastilla de Avecream y estar convencido que han elaborado la sopa perfecta.
Algo falla en la cocina, necesito a Chicote.
Ceuta ha logrado revertir la tendencia negativa en sus exportaciones en el último año, con…
El famoso contenedor de la frontera, aquel en donde se metía a los inmigrantes antes…
El pabellón Antonio Campoamor se ha transformado durante estas horas previas a la Cuna de…
Todo está en la mente. "La vida es un 10% lo que nos pasa y…
La Policía Nacional ha lanzado una nueva alerta tras detectar una modalidad de robo en…
La Sección de Reconocimiento perteneciente al Regimiento de Ingenieros nº 7 (Ring-7) de la Comandancia…