Como tantos otros, la primera vez que un servidor vio algún trabajo de Ricardo Darín fue en la archifamosa El hijo de la novia (aprovecho para recomendarla encarecidamente a quien no la haya visto). La vi un tiempito después, que diría un argentino, pero su estreno fue en 2001, y 24 años después no he parado de interesarme por ver cada proyecto en el que aparece el sublime actor, por el simple hecho de su participación, porque eso ya es garantía de que algo positivo voy a encontrarle al rato que le dedique. No soy especialmente mitómano y solamente es algo que me ocurre con él, pero Darín es una estrella con todas las letras, un actor superlativo y su trabajo lo merece.
Ya por el protagonismo de Darín, y el enorme cambio de registro en esta serie, el interés se apodera del posible espectador, pero el caso es que, además, se unen una trama sumamente interesante, y la circunstancia de que la serie, de manufactura argentina, está basada en una popular novela gráfica que merece ser adaptada al medio audiovisual y que promete éxito de audiencia a Netflix. La plataforma en streaming es la encargada de su exhibición y hace de esta serie que posee 6 capítulos en su primera temporada (con una segunda ya confirmada), de aproximadamente 50 minutos, se convierta desde su estreno en uno de los grandes reclamos del año.
La trama nos sitúa en una gran urbe como es Buenos Aires, que se ve azotada por una misteriosa nevada, durante el verano, y cuyo contacto con la población resulta ser letal. Solamente sobreviven unos cuantos que se encuentran a cubierto y que saben unirse para adaptarse a la nueva realidad. Se trata de una propuesta que se apoya en elementos vitalistas como la importancia del grupo, la solidaridad humana, la amistad, y también hace alusión a algunas características oscuras intrínsecas a la raza humana como la tendencia a la violencia para sobrevivir entre alguna otra lindeza innata que nos convierte el mayor depredador que existe. En situaciones extremas…
Más allá de lo enumerado, poco se puede añadir, porque si el lector tiene la suerte de no tener la más remota referencia del cómic originario (no es tan conocido como para que sea raro que esto ocurra), disfrutará de unos primeros capítulos de altísima tensión en una historia cocida a fuego lento que, siendo cierto que puede pecar de estirarse demasiado en sus inicios, siempre posee el atenuante de que hay que crear ambiente de suspense y aportar el necesario metraje para presentar a unos personajes muy reales, muy humanos y muy normales (especialidad ésta de su protagonista, con lo difícil que resulta, y en la que se encuentra muy bien complementado por el resto de un solvente elenco).
Mi consejo personal es el de aislarse de lecturas relacionadas con esta obra, olvidarse de géneros o expectativas, y simplemente sentarse a ver lo que se nos ofrece; a ser posible, en formato maratoniano, que reduce el peligro de spoilers dañinos.
Se trata de una distopía apocalíptica de ciencia-ficción, que a la vez desprende verdad, y con los aderezos de la tensión y el suspense, plantea una historia de personas normales con las que personas normales pueden identificarse. Argentinos, ya se sabe…
Ficha técnica
- Dirección: Bruno Stagnaro (Creador), Bruno Stagnaro.
- Año: 2025.
- País: Argentina.
- Duración: 50 min.
- Género: Serie de TV. Ciencia ficción. Intriga. Futuro postapocalíptico. Supervivencia. Cómic.
- Intérpretes: Ricardo Darín, Carla Peterson, César Troncoso, Andrea Pietra, Ariel Staltari, Marcelo Subiotto, Claudio Martínez Bel, Orianna Cárdenas, Mora Fisz
- Guión: Bruno Stagnaro, Ariel Staltari. Guion original: Martín Oesterheld. Novela gráfica: Héctor Germán Oesterheld.
- Música: Federico Jusid.
- Fotografía: Gaston Girod.
- Productora: K&S Films. Distribuidora: Netflix. Estreno en España: 30 abril 2025.
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