Se inició ayer un nuevo año que, desde luego, a pesar de algunos atisbos que se introduce sobre que puede ser el último año de la crisis y donde ya tocaremos suelo de manera definitiva, las perspectivas para las familias españolas no pintan nada buenas. Y por ende igualmente para los ceutíes. No podemos dejar de lado que ya se ha avisado que los primeros seis meses seguirán siendo iguales de duros. El paro seguirá aumentando y tampoco llega la salida de los bancos para que el crédito pueda volver a fluir. También algunos políticos apuntan a que las medidas que se han adoptado deberán ir dando sus frutos y que no queda más remedio que continuar teniendo tranquilamente paciencia. Lo que si hace falta ver es si los españoles podrán continuar teniendo paciencia, porque si de algo no se puede acusar al pueblo español en estos cuatro años largos que llevamos de crisis económica es de no haber sido paciente. Es cierto que todo no se soluciona de la noche a la mañana, pero se necesitan algunos detalles que permitan ver el futuro con más optimismo del que se apunta en estos momentos. Confiemos en que así sea para bien de todos, porque hace falta generar optimismo, pero no con humo, sino con realidades que se puedan ver y hasta tocar.





