Hay situaciones que no se pueden explicar. No se pueden porque carecen de fundamento. Vivimos en una sociedad que se inventa trabas para hacérnoslo todo mucho más complicado. Todo, hasta morir en paz.
No es el primer caso de fallecimiento de una persona sin recursos en Ceuta. Y no es el primer caso en el que familiares se encuentran sin dinero para pagar un entierro y con paredes difíciles de sortear porque las cosas de palacio van despacio para lo que se quiere.
Asuntos Sociales tiene los mecanismos para identificar las distintas situaciones que requieren de ayuda, pero es un área que se demuestra ineficaz para ser rápida. Porque una muerte no espera, porque un fallecido no puede estar dentro de una nevera el tiempo que considere Asuntos Sociales, esperando que dicho departamento se crea realmente que la familia no puede pagar el entierro. Si se es incapaz de actuar con la celeridad debida ante situaciones tan sensibles, deberá obrar con sinceridad y habilitar los protocolos necesarios y rápidos para atender estos casos.
El sábado murió una mujer sin recursos. Ayer, días después, se le pudo enterrar pero no porque Asuntos Sociales reaccionara a tiempo en la dispensa de atención a quienes no tienen recursos para abonar el entierro, sino porque la Funeraria Al Qadr optó por no mirar hacia otro lado e intervino.
Esto es lo que no puede pasar. Pero ha pasado. Y no una vez sino más de una. La etiqueta de caso aislado carece de fundamento, de sentido y resulta de imposible aplicación cuando lo cierto es que el sistema no funciona, ni tan siquiera lo hace en momentos tan delicados como los soportados por familias que viven en situaciones extremas y que si no tienen siquiera para vivir dignamente, menos van a tener para pagar un entierro.
Si desde la Ciudad se teme que pueda haber aprovechado que busquen un entierro gratuito cuando en el fondo pueden pagarlo, no tiene más que investigar y reclamar. Tiempo tiene. El mismo que le falta a quienes no pueden permanecer días y días a que alguien decida creer cuál es su situación, extendiendo un duelo y retardando una despedida por culpa de una administración claramente ineficaz.






