Hay una tumba de agua
entre Castillejos y Ceuta
que con su corriente atrapa
al que cruza su marea.
Atados de pies y manos
el caballa en vilo acecha
y ven como osadamente
en su corriente se adentran.
Niños, hombres y mujeres
se los lleva en su marea.
No queremos que inocentes
se ahoguen con su ceguera.
Ni que pasen impunemente
cruzando nuestra frontera
desestabilizando un pueblo
que lleva siglos en esta tierra.
La “Aisha kandisha”, al oido,
contandole historias bellas
los enbriaga de ilusiones
y ellos creen lo que les cuenta.
Mientras tanto, una corona
de oro, esmeraldas y perlas,
sin escrupulo de su gente,
en su trono se divierte
disputando nuestra tierra.






