Dentro de una semana se cumplen 29 años desde que una noche ETA lanzara una granada que dio de lleno al ceutí Mohamed Abderrahaman. Segó su vida “y la de otras muchas más personas”. Aisha quiere dejar eso claro. “No matan a una persona, matan a muchas más. Su madre murió, su hermano también y nunca pudo superar su pérdida... ¿Acaso matar a alguien le ha ayudado a conseguir algo más que a sembrar dolor?”. Aisha dice que en la conciencia de Kubati se queda el haberse llevado por delante la ilusión y las ganas de vivir de mucha gente además de la vida de Mohamed. “Ha sido culpable, quede libre o no más tarde que temprano pero una cadena perpetua sería para nosotros una condena justa”. Apela a su fe y sabe que “Dios no entiende de doctrina Parot ni de decisiones en Estrasburgo. Tarde o temprano pagará lo que hizo”. Él y los compañeros del comando que intuye seguirán saliendo de la cárcel. “Entraron como asesinos y seguirán saliendo como asesinos, lo que serán toda su vida”, explica recordando que en las vidas de miles de víctimas se ha repetido el mismo patrón que ella trata de aplicar: “Los padres van detrás si el asesinado es su hijo, las viudas tiramos hacia adelante por los hijos en común y los hijos... los hijos están revueltos”. A su lado, la hija mayor del matrimonio asiente. Tenía 6 años cuando su padre falleció y aún recuerda el silbido cuando llegaba a casa y cómo canturreaba a Chiquetete y Farid Kunkelton.
Ahora nadie les asegura que no encuentren al asesino de su marido y de su padre por la calle. No creen en el arrepentimiento. “Si viene de ellos, es interesado”, pero Aisha siempre ha tratado de dar ejemplo y no permitir que sus cuatro hijos albergaran odio . “Rencor e indignación es algo normal, pero he tratado que nunca tengan dentro el animal que demostraron tener esos asesinos”.
“Tendrían que haber escuchado a las víctimas”
A Aisha y a sus hijos no les ha gustado la forma en que se ha defendido ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos el interés de las víctimas. Los dos abogados del Estado acudieron con alegaciones más mediáticas que jurídicas, tal y como analizó la defensa de Inés del Río con la que se enfrentaba y lo importante era argumentar lo que era ajustado a derecho y no lo que era justo o injusto. “Si el tribunal hubiera escuchado a cada una de las víctimas y el dolor causado, quizá las cosas hubieran sido diferentes. Yo hubiera ido, sin dudarlo”, asegura Aisha triste por la situación.
1- Desde muy joven se puso a trabajar. Mohamed era muy conocido en el Mercado Central, donde trabajaba en la churrería de los Hermanos Ferreiro. Comenzó a prepararse para entrar al Cuerpo Nacional de Policía sin decírselo a nadie hasta que llegó el examen. Quería dar una calidad de vida a su familia. Una mujer y dos hijas, la menor de ellas afectada por una parálisis cerebral a la que pretendía ofrecer las mejores oportunidades a nivel médico y de formación. El día de su muerte, habían pedido voluntarios para escoltar a los camioneros y él fue. Entonces tenía tres hijas y un varón que venía en camino y al que nunca conoció.
2 - El historial de ‘Kubati’. Antonio López Ruiz, ‘Kubati’ (en el centro en la imagen), fue condenado a penas que suman 1.210 años de cárcel. Ha cumplido 26 años de prisión por 13 asesinatos consumados y 16 frustrados. El jueves abandonó el centro penitenciario de El Puerto ante la indignación de las víctimas que siguen sufriendo por sus actos. López Ruiz nació en la localidad vizcaína de Elorrio en 1954 y era uno de los presos más antiguos de ETA, en la que se integró a mediados de los años 70. Siendo responsable del comando Gohierri-Costa, participó en numerosos atentados como el que acabó con la vida del gobernador de Guipúzcoa Rafael Garrido, su esposa e hijo, y a una ciudadana portuguesa que pasaba por el lugar (25-10-1986). Como en el caso de Yoyes, Kubati mató al cabo de la Guardia Civil Antonio Meto Melero en presencia de un familiar (1-11-1987) y fue autor, entre otras muchas acciones, de los asesinatos del ex policía municipal y antiguo juez de paz de Azcoitia (Guipúzcoa) José Tomas Larrañaga Arenas y de otros miembros de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado como pueden ser el ceutí Mohamed Abderrahaman. Detenido en 1987, estuvo a punto de ser excarcelado en 2007 por una redención de condena por estudios, pero la aplicación de la ‘doctrina Parot’ frenó su salida de prisión que quedó fijada para 2017. Estrasburgo echó para atrás la norma y los etarras han salido de prisión.
3 - Unidos en favor de las víctimas. Recientemente unas decenas de ceutíes se manifestaron en la Plaza de los Reyes para exigir que se alarguen las condenas y evitar que los condenados salieran antes de los 30 años entre rejas. Aisha estaba allí.








