No pienso hablar de política, ni de la vivienda, ni de las elecciones. Solo de mar revuelta para pescadores, de las acampados ilegales que se permiten en lugares públicos siempre que no sean autocaravanas y de cómo nos están atragantado a meses vista.
Es la maldición española, la gripe nefasta, la historia negra, la siesta perpetua, los tercios de Flandes revenidos en quintos de cerveza llegando a Ceuta en barquillas que no tienen nada de imperiales y todo de basura electoralista.
Perdonen el desfogue lingüístico, pero la actualidad me escalda. ¿Qué fue de Ucrania?,¿qué será de Ceuta? ¿Pasará a los libros de texto como precursora de todos estos encontronazos políticos?, porque resolver no se ha resuelto nada. Sol sí resolvió la vida de muchos que aun bucean en política comiendo de ella, en cambio los de ahora dudo que imiten más que la estética, porque los tiempos han cambiado, el hartazgo es infinito y la preparación, la organización y- sobre todo- la esperanza, se han agotado. La ilusión no, de ilusos estamos bien servimos. De mártires, también.
Yo conozco algunos. Una amiga mía que tuvo que dejar su piso por un marido ludópata que rehipotecó la casa, ya prácticamente pagada. Divorcio y 6000 euros cada uno al banco tras dar su casa, porque decían que encima habían perdido. Sin casa, sin nómina, con dos menores, trabajando limpiando casas, ha ido remedando su vida sin desahucios, ni salir en los medios.
Otras lo perdieron todo y tuvieron hasta que enganchar la luz al poste de la calle, pero tampoco salieron en los medios. Tampoco salen las divorciadas con hijos que trabajan muchas horas, ni las enfermeras que despidieron tras comerse el COVID, porque muchos creían que con los aplausos ya estaban bien pagadas. Habrá o no una huelga general por una señora que no ha muerto sola en su casa como decenas de ancianos, olvidados por una sociedad a la que le dieron todo con pensiones de miseria que no les llegaba ni para vivir dignamente.
Ya les he dicho que no pienso hablar de política, sino de la huelga por la educación pública. No debería asquear que alguien tenga un piso vacacional o 4 porque le da el presupuesto, sino que los pisos que rescataron con el dinero de nuestros impuestos con la perra de la burbuja inmobiliaria que tan bien les vino a los bancos, hallan ido de nuevo a las manos de ellos. ¿Por qué ningún gobierno ha creado un parque público de viviendas con ellos? ¿Por qué se obliga-en cambio- a los ciudadanos a ser tirita de tan grandes heridas sociales? No lo entiendo. Como que se haya olvidado a Ceuta, después de haberla mangoneado, vilipendiado, enfrentado a su gente, despreciado, criticado y tomado como chiste propicio para evadir consecuencias políticas de calado.
Ya les he dicho que no pienso hablar de Política. Me niego. Me resignaré a llevar un detalle simbólico de mi pensamiento como el guarda de seguridad del Reina Sofía que tras su acreditación llevaba el escudo del Vaticano, supongo que, como recordatorio entre tanto cartel de Comisiones, Negrín y Capras de quién era y a quién le rezaba. Yo no le rezo más que a ustedes, que son sosiego de paz. El mar es la mar, el calor, la calor, el reuma, en mi caso, una analítica negativa y la política de la que no quiero hablar, artrosis degenerativa.
La vivienda no es el art 47 -de una constitución que solo se estudia en Derecho Político- pintado a rotulador rojo, en un cartón reciclado. No quiero hablar de política, de jóvenes que aspiran a retomar a Franco como líder, ni de aprovechados que viven del sistema en cualquier época y gobierne quien gobierne, sí de gente que se levanta a las 5 de la madrugada para trabajar por 800 euros, que paga sus facturas, que cría a sus hijos y que barrena de una política donde nadie les hace caso.






