Usted trata de acusarme de hipócrita diciendo que “estoy seguro de que alguna vez ha recurrido a esa Ley que tanto critica o a ese Policía al que tanto odio le tiene” como si criticar el comportamiento de los servidores públicos fuera incompatible con el requerimiento de sus servicios, lo que refleja un conocimiento bastante limitado de lo que es una democracia. Sepa que yo estoy en todo mi derecho de denunciar todos los excesos que usted y sus compañeros puedan cometer en sus labores de agentes de la ley y que eso no es incompatible con que mis dedos marquen el 091 si mañana alguien entra en mi casa y me roba. Ustedes están expuestos a la crítica, ya que ustedes ostentan el monopolio de la violencia legal, por lo que deben estar exhaustivamente vigilados por el pueblo al que deben proteger. Y ese pueblo crítico les exigirá el cumplimiento de su deber cuando le venga en gana.
Otra de las maravillas de las que me acusa es de no respetar la democracia, al llamar a la población a que desobedezca y se rebele contra quienes les agreden. Le diré que cuando un Gobierno se vuelve tiránico, la desobediencia y la rebelión no es que se vuelvan derechos, sino que se convierten en obligación. Si esto no fuera así, si la gente acatara todo lo que dicen las leyes aunque sea obvio que estas son injustas, la población negra seguiría viajando en los asientos de atrás de los autobuses de EEUU, no olvide que a veces, incluso en las democracias, hay leyes antidemocráticas que sólo la desobediencia y la presión popular logran democratizar. El partido que está en el poder ha estafado a su electorado, ha incumplido su programa, gobierna a golpe de Decreto Ley, desahucia familias a diario dejándolas en la calle, ha vendido (junto al PSOE) nuestra soberanía dando prioridad al pago de la deuda sobre cualquier medida social de primera necesidad, tiene multitud de casos de corrupción por todo el Estado, se ha cargado los pocos derechos que tenían los trabajadores, ha creado una amnistía fiscal que es una ofensa para cualquiera con un poco de ética y respeto por la legalidad, intenta criminalizar los actos de protesta, trata a los inmigrantes y a los parados como basura y nos ha condenado a todos los jóvenes a tener que largarnos de nuestro país si queremos tener un futuro medianamente decente. Las leyes que ese partido lleva a cabo no deben ser acatadas, ya que no venían en ningún programa electoral. Nuestro gobierno ha engañado al pueblo y su engaño nos exime a todos de respetar cualquier norma que provenga de la Moncloa o el parlamento. Creo, señor Daniel Rodríguez, que si alguien aquí no respeta la democracia no soy yo, sino ese Gobierno al que usted tanto defiende amparándose en las leyes. Creo que la desobediencia y el ardor de la calle están más que justificados y creo que usted no ve o no quiere ver la gravedad del asunto.
También parece que le ha molestado que llamase a algunos de sus compañeros “idiotas sin cultura ni moral”, “niñatos fascistas e ignorantes” y “cabezas huecas sedientos de violencia”. Bueno, quiero recalcar de nuevo que no hablo del cuerpo de Policía sino exclusivamente de los antidisturbios que hemos visto en las manifestaciones. Me mantengo en mis afirmaciones por mucho que usted me hable de preparaciones académicas. Para ser un fascista y estar sediento de violencia no hace falta ser analfabeto y sé de muchos licenciados que son completos incultos. También conozco a policías que me han hablado de la unidad de antidisturbios y de cómo muchos de sus integrantes disfrutan pegando palos. Lo que más me ha llamado la atención de su réplica ha sido que se haya atrevido a decir que aquel que se manifiesta de manera pacífica y con respeto no tiene nada que temer. Al leer semejante barbaridad no he sabido si reír o llorar. Pero ¿es que usted no ve la televisión ni lee la prensa? Yo sí y he visto a personas mayores cobrando en el suelo por parte de funcionarios con porra y escudo, vi a una niña recibir un bofetón en los días de la infame JMJ (supongo que recordará la lamentable actuación de sus compañeros en esos días), he visto a personas comer calabozo sencillamente por estar en el sitio equivocado en el momento equivocado, conozco a personas pacíficas que han tenido que salir corriendo de una manifestación contra los recortes, sé que sus compañeros nunca llevan la identificación a la vista y que si se la pides te agreden o te ignoran, como le ocurrió al diputado de Amaiur, Sabino Cuadra. He visto a mujeres y niños recibir porrazos y he leído que han jodido la médula espinal de un chaval. También recuerdo a Iñigo Cabacas y su muerte de un pelotazo por parte de la Ertzaintza. Podría estar días escribiendo abusos de aquellos que deben luchar contra los abusos pero creo que no es necesario. Señor Daniel Rodríguez, yo no dudo de su integridad ni su honestidad como servidor público, pero la actuación de sus compañeros antidisturbios ha sido, es y parece que seguirá siendo sencillamente asquerosa. Se exceden, golpean sin ningún tipo de miramiento y cada vez que lesionan o incluso matan a alguien, como en el caso de Cabacas, se le llama accidente. En cambio, cuando la población se defiende de sus reiterados abusos oímos palabras como “vandalismo” o “exaltados”. Sí, he insultado a aquellos bestias que pegan a una población harta de que abusen de ella y he llamado a la desobediencia civil. Hoy le contesto a usted y me reitero en mis afirmaciones y mis peticiones. La democracia es el gobierno del pueblo y hoy por hoy se está gobernando contra él. No le pida al pueblo que respete a los que les cagan encima. Y si los que se rebelan contra la injusticia son maleducados, prefiero un país lleno de maleducados rebeldes que de educados borregos.
Le saluda cordialmente un maleducado que le respeta a usted pero no a sus compañeros antidisturbios.





