Esta primera experiencia laboral fue el inicio de una larga trayectoria en el seno de la Cruz Roja, donde ya lleva veinticinco años, los últimos ocho de ellos como director del área de Salud, Socorros y Emergencias.
Clemen -heredado de su abuelo y su tío- Núñez valora, con el paso del tiempo, la importancia que esta organización tiene en nuestra ciudad, donde ha puesto en marcha varios proyectos pioneros para la atención de los más desfavorecidos, sobre todos los discapacitados.
En estos años ha tenido la oportunidad de comprobar el cariño que los ceutíes tienen a esta institución benéfica, por lo que considera que es una obligación renovarse y adaptarse a las necesidades de la sociedad actual para estar siempre a la altura de las circunstancias.
Clemen Núñez es un ejemplo de como la casualidad, al final, se convierte en algo más. En su caso, su entrada en la Cruz Roja como objetor de conciencia.
–¿Es cierto que entras en la Cruz Roja como objetor?
–Sí, estuve dieciocho meses para realizar el servicio militar porque era la opción de esa época. Me gustaba porque me quedaba en esta ciudad y opté por esa posibilidad antes de irme a un cuartel.
–Y siendo tu padre militar ¿Por qué descartas ir a un acuartelamiento?
–Mi primo hizo el servicio militar con mi padre y me comentó que no sólo no tuvo ningún trato de favor sino al contrario para que nadie hablara nunca de favoritismos. Esta anécdota (sonríe) hizo que me lo pensara y decidí entrar en la Cruz Roja cuando tenía diecisiete años.
–¿Le molestó esta decisión a tu padre?
–No, estaba muy orgulloso de que estuviera en la Cruz Roja y más todavía cuando vio que aquí encontré mi futuro laboral.
–¿Cómo fue esa primera experiencia en la Cruz Roja?
–Estuve un mes en la Naval en Cádiz y luego me vine aquí con Ignacio León, que se encargaba de las cuestiones marítimas, y Julio Cadavieco, que era responsable del área sanitaria. Tuve mucho trato con los dos.
–¿Cuáles eran tus principales funciones?
–Preferentemente, realizaba labores de limpieza de la base y de adecentamiento del barco en una época donde se hacían muchas intervenciones, sobre todo de traslado de heridos desde los barcos que estaban atracados ya que todavía el tema de la inmigración no estaba candente.
–¿Qué es lo que más te gustaba de esa época?
–Las embarcaciones y las salidas en ambulancia porque con esa edad era lo que más me llamaba la atención.
–¿Qué haces al terminar los dieciocho meses de la mili?
–Me salió la oportunidad de trabajar como conductor de las ambulancias y acepté porque durante el período del servicio militar me había formado en transporte sanitario.
–¿Cómo afrontas ese primer empleo remunerado?
–Recuerdo que hacíamos infinidad de viajes a la península porque eran constantes las evacuaciones a hospitales de Andalucía. Además, fue una época con continuas huelgas de camioneros y, a veces, llegar al destino era una odisea. Ahí empezamos a poner los cimientos del transporte sanitario porque sólo había una ambulancia de guardia pero éramos cerca de veinticinco personas, de las cuáles sólo quedan dos o tres vinculadas a la Cruz Roja porque algunos han pasado a otras empresas o al 061.
–Y de conductor al área social ...
–Efectivamente, se montó el área de transporte adaptado y aquí fuimos pioneros en la eliminación de barreras en una época muy bonita de mi vida porque tuve contacto con los discapacitados, se empezaba a hablar en Ceuta de estas personas y los empezamos a hacer visibles gracias a los paseos de los usuarios por los voluntarios como Antonio Escalante, Luisa o Adriana. En este área permanecí unos ocho años muy felices.
–Y poco a poco se van ampliando los proyectos, ¿no?
–Sí, empezamos con un vehículo y ahora ya tenemos ocho, uniéndose el transporte escolar y el traslado de los niños acogidos en San Antonio o el Mediterráneo así como los enfermos de alzheimer o los jóvenes de Apros, es decir, unos servicios que han ido creciendo en los últimos quince años.
–¿Cómo accedes al cargo de director de Salud, Socorros y Emergencias?
–El actual presidente confió en mí para hacerme cargo de este área que ha avanzado mucho porque ahora contamos con más medios humanos y materiales para desarrollar la labor.
–¿Cuáles son las principales funciones de este área?
–Nos encargamos de organizar los preventivos terrestres de los distintos actos que se llevan a cabo como conciertos, obras de teatro, partidos o carreras, gracias a un convenio para prestar el servicio el día del evento. Asimismo, tenemos la campaña de playas y la Operación Paso del Estrecho, entre otras cosas.
–¿Qué es lo que más horas te quita de sueño con esta responsabilidad?
–La campaña de playas porque es un servicio donde se atiende a muchas personas con distintas patologías, por lo que en una playa puede pasar cualquier cosa.
–¿Y la inmigración ilegal?
–En este tema vamos a firmar un convenio nuevo para recibir una subvención de más de 200.000 euros gracias a una negociación con el Ministerio de Empleo y Seguridad Social a través de la Secretaría General de Inmigración y Emigración, con el cual llevaremos a cabo una actuación más importante a la hora de atender a estas personas.
–¿También prestáis atención en el CETI?
–Sí, está todo bien controlado porque llevamos a cabo unos programas de salud de VIH, lo cual es un servicio necesario que llevamos haciendo varios años.
–¿Hay grandes emergencias que atender en esta ciudad?
–Afortunadamente no pero lo principal es que en esta ciudad siempre existe una gran coordinación entre todos los medios implicados a la hora de atender una emergencia fuera de lo común.
–A tenor de todo lo dicho ¿Puede abarcar más la Cruz Roja?
–Afortunadamente podemos decir que en pocas ciudades está tan implantada la Cruz Roja como en esta ciudad ya que hay que tener en cuenta que llevamos a cabo otros proyectos como el “Integralia” con el Centro Asesor de la Mujer en el que tratamos a las víctimas de violencia de género y a los menores.
–¿Por qué está tan bien mirada esta institución entre los ceutíes?
–Por la visibilidad y el crecimiento, lo cual no sería posible sin el apoyo de todos los ceutíes. Además, tenemos la suerte de contar con la lotería que nos permite estar en muchos ámbitos y realizar determinadas inversiones que serían imposibles sin esta aportación económica. El hecho de que la Cruz Roja esté en un sitio da tranquilidad a los ciudadanos y eso se percibe.
–¿Ha tenido la Cruz Roja un crecimiento acorde a las necesidades de la población?
–Creo que sí y el mismo ha sido posible porque se han hecho bien las cosas en los últimos años en esta institución. Los distintos comités y presidentes han aportado su grano de arena y todos los trabajadores y voluntarios han colaborado para que esta institución crezca.
–¿Es vital la aportación de los voluntarios en una organización como la vuestra?
–Sí, tenemos unos ciento cincuenta en mi área y su labor es fundamental pero hay que tener en cuenta que primero se tiene que buscar al voluntario y luego viene la labor de formación. Hay que tener en cuenta que todas las atenciones se hacen con voluntarios y es una satisfacción disponer de estas personas porque sin ellos sería imposible existir.
–¿Qué objetivo te marcas a corto plazo?
–Hay que sensibilizar a la población porque la principal función es prevenir, de ahí la necesidad de realizar campañas y actos enfocados a llamar la atención sobre los problemas actuales. Cruz Roja ha sido pionera en muchos proyectos como ayuda a domicilio, discapacidad o transporte adaptado y ahora que que buscar nuevas necesidades para adaptarse a la crisis actual.
–¿Algún recuerdo en especial en este repaso a su trayectoria?
–Sólo agradecer el apoyo que he tenido siempre por parte de mis padres, mis hermanos y a esa familia de más de ochenta primos-hermanos que tengo, con los cuáles mantengo mucho contacto y trato que mi hija vea que la familia no se acaba en Ceuta.
Su hija Ángela, su gran tesoro
FICHA. Jesús Clemencio Núñez Sánchez (Ceuta, 1969) ocupa el cuarto lugar en una familia de cinco hermanos cuyo padre es natural de la localidad cacereña de Barrado y su madre de La Línea de la Concepción.
Su hija Ángela, de diez años, es el auténtico tesoro de este ceutí que entró hace veinticinco años en la Cruz Roja para realizar el servicio militar, al declararse como objetor de conciencia.
Fue conductor de ambulancias, socorrista en las playas y conductor del servicio de transporte adaptado hasta que hace ocho años fue nombrado como director de Salud, Socorros y Emergencias de la institución.
Entre sus aficiones está la pesca, pasear, la música, la lectura y los juegos de ordenador.
Fue jugador de baloncesto desde los nueve a los veintiocho años, militando en las filas de clubes como el Villajovita, el UA Ceutí y el Lope de Vega.







