Podemos Ceuta intentó convertirse este pasado fin de semana en el adalid de la defensa de la españolidad de Ceuta y terminó uniendo ese apasionado sentir de españolidad con una mezcla extraña de democracia dejando que en caso de que hubiera que abrirse un debate sobre la nacionalidad, sean los propios ceutíes quienes decidan.
Hace ya muchos años que los ceutíes habíamos pasado página de las formaciones políticas que cuestionaban la españolidad de las ciudades de Ceuta y Melilla. En plena transición y en los primeros años de la década de los ochenta todavía hacía falta en más de una ocasión recordarle las razones jurídicas, históricas y sentimentales que nos avalan como españoles. Pero como éstos de Podemos parecen haber descubierto ahora la democracia, nada vale de lo anterior, pues resulta que la quieren utilizar para todo y para todo no vale. Porque hay situaciones que no se pueden someter a ninguna urna, como por ejemplo la españolidad de Ceuta y Melilla. Aquí no valen tapujos, aquí no valen componendas, aquí se debe ser radical. Ceuta y Melilla son españolas y nunca se aceptará ningún proceso que haga que los ceutíes vayan a decidir sobre su futuro.
Pero en Podemos no entienden, porque resulta que así es su entendimiento de la política, jugar con los sentimientos de las personas sin tener detrás ninguna solución a sus problemas y ello en vez de procurar ilusión en los ciudadanos, al final terminar llevando a la depresión a todo el conjunto de la Nación, aparte de ponerles al borde del precipio.





