La campaña electoral ha tocado a su fin.
Las once candidaturas que en nuestra ciudad se presentan a los comicios autonómicos han estado durante quince días, cada una a su ritmo, presentando ante los ciudadanos cual es el programa electoral con el que acuden y que entienden debe recibir el apoyo de los más de sesenta mil ceutíes que están llamados a las urnas a partir de las nueve de la mañana del domingo que es la hora de apertura de los colegios electorales. Hoy es el día de reflexión, una fórmula que se instauró a partir de las primeras elecciones democráticas y que a lo mejor tenía sentido entonces, pero no en una democracia como la nuestra ya consolidada, donde normalmente las personas que ya tienen pensado acudir a votar tienen decidido a que formación política lo harán. Ha terminado la hora de los políticos y ahora todo se encuentra en manos de los ciudadanos. Un llamamiento lógico es pedir a todos estos ceutíes que tienen derecho a ejercer el voto que lo hagan, porque es la fiesta de la democracia, la jornada en que quienes tienen el poder de decisión son todos y cada uno de los ceutíes. Llevamos ya muchos años ocupando uno de los lugares de dudoso honor en el podium de las localidades más abstencionistas. No parece que vaya a cambiar, pero lo mismo sucede un milagro y se produce una asistencia masiva a las urnas.





