El mundo cofrade, sumergido ya en la cuenta atrás que conduce desde la Cuaresma hasta la Semana Santa, reservó ayer en su calendario espacio a un acto que confirma que tras las imágenes, la parafernalia de las salidas procesionales y el trabajo de todo un año se esconden también grandes gestos humanos.
‘La Amargura’ dio forma, tras años de trabajo, al primer ‘Certamen Benéfico de Bandas’, una iniciativa que puso la nota de color a la jornada del sábado con un sonoro pasacalles por el centro de la ciudad y un posterior concierto en la recién bautizada como Plaza Nelson Mandela, junto al Auditorio del Revellín. Sin embargo, más allá de la novedad del acto, la Hermandad rendía también su particular homenaje a Jorge Luis Casas Heredia, el joven de tan sólo 19 años que una noche de diciembre de 2011 perdía la vida en la carretera del Serrallo por culpa de un aparatoso accidente de tráfico. La cita estrenada ayer lleva ya su nombre como reconocimiento a los más de 60 conciertos en los que participó y a su dedicación a una afición que, como reconocían ayer sus hermanos, era para él auténtica pasión. Sus compañeros, que se resisten a olvidarle, cumplieron ayer con creces.





