Después del descubrimiento de América, uno de los productos traídos de aquel continente fue la planta del tabaco, lo que tan rápidamente su uso fue extendido en todos los países de aquella época. Su consumo se propagó en Marruecos después de la batalla de los Tres Reyes en el año 1578, debido a la influencia y expansión que Marruecos adquirió hacia el sur del Sahara y en los territorios de África negra.
Los primeros exportadores en África de esta planta fueron los portugueses, que la utilizaban como un producto comercial en sus transacciones mercantiles junto al vino, tejidos y armas entre otros que eran traficados desde Cabo Noun en el sur de Marruecos hasta el Cabo de Buena Esperanza a través de sus factorías esparcidas y algunas establecidas en Sierra Leona, cercanas a la desembocadura del Níger, incluso en pequeñas naves que se introducían por las zonas pantanosas donde eran cambiadas por los esclavos negros, que luego ellos los transportan hacia America. Todo esto sucedió antes de la llegada de los soldados marroquíes a los territorios vecinos del Sahara, pudiendo comprobar que incluso los juristas de Toboucto lo consumían y no lo habían prohibido.
Como los reyezuelos sudaneses tenían costumbre de ofrecer a Ahmed Al Mansour obsequios y regalos valiosos procedentes de sus territorios, en 1598 le mandaron como presente algunos elefantes, que en sus territorios poblaban sus bosques vírgenes cercanos a los grandes lagos que rodean a Nigeria, los cuales venían conducidos a través del Sahara por porteadores negros que los tenían amaestrados. Estos negros fumaban el tabaco que traían en grandes cantidades para su consumo, incluso también portaban algunas plantas para ser sembradas, porque su estancia en Marruecos iba a ser muy prolongada. Al paso de estas caravanas durante su tránsito por las poblaciones, salían para admirar estos extraños animales y al ver a sus guías que al consumir tabaco echaban humo por sus bocas y narices, les extrañaba probarlo, poco a poco como curiosidad se habituaron a su uso y consumo.
Al Manssur a su vez, quiso hacerle un regalo a su hijo heredero que ya lo había nombrado califa de Fez y le envió cargados en dichos elefantes los indicados obsequios que, como era natural iban conducidos por estos negros. En caravana también iban algunos notables encabezados por el gran Motfi (jurisconsulto) Cheik Mohamed Al-Kassar, y en su transito por los campos y poblaciones, este cortejo causaba a las gentes una impresión inolvidable, y por estos motivos el destino quiso que el tabaco fuera conocido en todo el país. Cuando los elefantes llegaron a Fez, toda la población festivamente los recibió y admiró y algunos decididos se atrevieron a pedir a los porteadores tabaco y probar su sabor, poder echar humo por la boca y por la nariz les ocasiono gran curiosidad y regocijo, y de esta forma así se propagó por todas partes, cosa que origino que al poco tiempo empezaran a importarlos traído de allende del Sahara, ya que no era difícil su transporte en caravanas que desde Mali realizaban el viaje en un par de semanas.
Y de esta forma fue como los marroquíes conocieron el uso del tabaco, que se extendió rápidamente. Los que más lo consumían eran gentes de costumbres disolutas e incrédulas. Los creyentes y estudiosos lo consideraron desde el primer momento ilícito, considerándolo también cono una innovación prohibida como tal, un mal que había que combatir duramente, pero pese a ello, no había pasado unos pocos años cuando se puso a la venta en los mercados, multiplicándose sus vendedores por todas partes pese a su reprobación religiosa, cosa que los consumidores no tomaron en consideración.
En vista de este aumento del consumo de tabaco, se tuvieron que tomar algunas medidas restrictivas que pocos resultados satisfactorios dieron. Ahmed al Mansour en 1602., durante su visita a Fez consultó a los jurisconsultos sobre el uso de esta planta, entre ellos, al Mufti principal (jefe superior) del gobierno Mhamed Ibn Al-Kasar que fue uno de los acompañantes en el cortejo que portaban obsequios trasportados por los elefantes, con los obsequios llevados de Marrakech a Fez, además entre los asesores consultados también estaba el Marabut (sacerdote-ermitaño) de Salé y el jurista Sufí Abdellah Ibn Hassun. Todos al unísono se pronunciaron por la prohibición del uso del tabaco y con la obligación de hacerlo excluir de todos los círculos comerciales del país, por lo que el Sultán dio la orden de recogerlo y requisarlo a todos los vendedores, para que una vez amontonado a la entrada del Palacio de Fez hacerlo quemar públicamente en una gran hoguera.
Pero la desaparición del uso del tabaco no duro mucho tiempo, ya que después de la muerte de Al-Mansour lo hacían circular clandestinamente, por lo que en vista de las protestas de los abolicionista, se produjeron de nuevo nuevas denuncias de su uso, y a través de una campaña anti-tabaco produjeron una cuestión jurídico-religiosa que fue realizada por letrados y literatos famosos. Ali Ibn Ach Chami presento una denuncia ante el Mufti (Juez) de Fez, al unísono del jurista Abu Kacim Abi el Ghasani, a la que el cadi de la ciudad, Ahmed Al Makari en un gran escrito ratificó con un veredicto condenatorio del tabaco.
Como los países europeos no lo rechazamos, estos y los negros africanos continuaron con su uso e hicieron todo lo posible para volver a introducirlo en Marruecos, mientras que en este país se puede indicar que la posición oficial era totalmente contraria a su uso, por lo que todos los verdaderos creyentes lo consideraban como pecado capital y condenados por el Islam en aquella época. Por lo que los Cadis (gobernadores) oficializaron sus edictos en actas redactadas ante notarios (Adules) juramentando con sus firmas y con el visto bueno del juez prohibiéndose totalmente el uso del tabaco.
Pero este veredicto sin apelación desgraciadamente no pudo detener el mal ni parar su peligro, ya que la gente se había acostumbrado a él, desobedeciendo todo lo legislado abolicionista, entrando en un periodo de resultas y anarquías después de la muerte de Al Manssur, por lo que los Ulemas de Fez se dispersaron el Mufti Al Makarir tuvo que huir a oriente para poder salvar su vida, ademas el Cadi Ar-Nouain fue asesinado por la plebe en una revuelta.
Durante el transcurso de algún tiempo, el tabaco fue clandestino en todo el país, pero cada vez con mas adictos y transcurridos los años lo introdujeron desde Marruecos a algunos países de Oriente, siendo su principal inductor Ibn Ali Mahallin, en 1604 durante sus viajes de peregrinación a la Meca, aduciendo en su defensa que era un producto arborescente inofensivo y se lo llevó a los Ulemas y estudiantes de la Universidad Al Azhar del Cairo, por lo que al poco tiempo se extendió su uso por todo Egipto, de donde se espacio por todo los países orientales. Ahmed Ibn Abi Mahali, era natural de Sijilmasa, donde inicio sus primeros estudios pasando después a la Universidad Karaouiyin de Fez y terminando marchó a la Zauia (ermita) de Marabui de Tassaout, siendo este personaje el primer defensor de sus utilización y contrario a toda prescripción de uso, alegando que era beneficioso para la salud mental y cuando fue en peregrinación a la Meca como ya hemos dicho, llevaba gran cantidad en su equipaje, lo que distribuyó y propagó. Para obtener su apoyo lo defendió ante los juristas de Oriente con el fin de contrarrestar a los juristas marroquíes que por unanimidad lo había declarado ilícito y prohibido.
Este, además en defensa de sus argumentos escribió una tesis destinada a la escuela Malekta de la universidad de Al-Azhar, al igual que hizo con otros escritos que envío a varios juristas del norte de África, exponiendo su requerimiento y puntos de vista, no solamente favorables a su vitalidad, sino en los beneficios que reportaría su comercialización libre, lo que produjo un gran enfrentamiento entre las dos tendencias de los defensores de ambas propensiones en todos los países mahometanos. Posterior a estos hechos ya transcurridos algún tiempo, Ibn Abi Mahalli aprovechando su estancia en Larache en el Palacio de Saadik Ben Baadi, tuvo la oportunidad de comprobar que nuevamente el tabaco volvía a circular por todo el país, ahora ya con menos posición jurídico-eclesiástica. Estas controversias sobre el uso del tabaco han dejado una extensa literatura “tabaquista” de muchos volúmenes, sin contar las muchas advertencias prohibitivas jurídicas publicadas contra su uso y además de numerosos poemas y diatrías de escritor de aquellos tiempos.
En resumen, el uso del tabaco en Marruecos estuvo prohibidos durante mucho tiempo, pero poco a poco benévolamente se fue consintiendo su disfrute, pero cuando el país fue ocupado y trasformado en protectorado por los franceses, estos abolieron dicha prohibición y autorizaron su venta libremente en todas las partes del país, consentimiento que ahora en los tiempos modernos esta totalmente admitido.





