“Injusta”, así califica Mohamed Said, sobrino del Vasco, la sentencia, conocida la semana pasada, que absuelve a los dos primos que él acusaba de ser los autores de los disparos recibidos en el Príncipe. Tras conocer el contenido del fallo, publicado por ‘El Faro’, Mohamed Said ha manifestado su disgusto con la justicia ya que, dice, en este caso, el que a él le afecta, “no ha sido ni justa ni parcial”, señala. La familia tiene la intención de presentar un recurso contra dicha sentencia ante la instancia judicial superior, ya que tiene esperanzas de que sea estimado, más si cabe después de conocerse que uno de los tres magistrados de la Sala emitió un voto particular al haber apreciado lo visto en el acto de juicio oral de otra manera, hasta el punto de considerar que lo adecuado hubiera sido la condena de uno de los dos acusados. “Cómo puede ser”, dice Mohamed Said, “que en un juicio de cuatro días y no sé cuántos testigos sólo se valoren dos testimonios”, apunta. La víctima tilda de “tontería” que se haya hecho caso de lo expuesto como motivo de su denuncia, a saber, que habría denunciado a los dos primos en venganza y para forzar a la familiar de ellos a que retirara la denuncia que mantiene contra otro sobrino del Vasco, Mohamed Laarbi. “Eso no puede ser así”, indica, manteniendo además que hay más testigos que implican a Mohamed Laarbi en los tiros al hermano pequeño de Tafa Sodia: “Ella”, en relación a la familiar de los acusados, “es una testigo más”.
En cuanto a que no aportara los datos de los acusados hasta cuatro días después del tiroteo, Mohamed Said alude a las declaraciones de los médicos, “que dejaron bien claro que no podía declarar en ese tiempo porque estaba bajo tratamiento. El primer disparo fue dirigido a mi cabeza y eso lo he dicho siempre, desde la primera declaración”, mantiene. Conocida la sentencia, que no es firme y contra la que se prepara ya el recurso, Mohamed Said lamenta su fallo y explica que “ahora se entiende el porqué de la ley del silencio de las víctimas. No hay más ciego que el que no quiere ver”, apostilló.
“¿Pero cómo voy a dudar?”
Uno de los motivos en los que se basa la absolución de los dos acusados por los disparos a Mohamed Said es, precisamente, el modo de declarar tanto de éste como del testigo protegido. La víctima defiende su testifical, que resultó demasiado contundente a dos de los magistrados y convincente sólo a uno de ellos. “¿Qué quiere, que dude? Si he visto con mis propios ojos a quienes intentaron matarme ¿cómo voy a dudar?”, indica. Niega además que su padre quisiera alcanzar un acuerdo previo negando a su propio hijo.