El entierro del Doctor Abdelkrim movió a cientos de personas hasta la mezquita de Sidi Embarek para arroparle en su última despedida. El cementerio se llenó, y también las afueras. Todos los allí presentes querían, de alguna manera, simbolizar con su presencia el respeto que se le tenía a este referente en Ceuta. Desde sus casas hubo muchísimas familias que, sin poder acudir hasta Sidi Embarek, sintieron con igual cariño y entrega esta despedida. Tras el entierro del gran Doctor, Ceuta tiene una asignatura pendiente. Abdelkrim fue una persona que se dio al resto sin pedir nada a cambio. Es quizá esta la valoración que más se repetía ayer. No miraba a quien tenía delante, solo pensaba en ayudar, en darse a los demás. Ese fue su patrón de vida y por eso la gente le quería y respetaba. Ahora es Ceuta la que debe demostrar que puede devolverle ese cariño a Abdelkrim. Si bien en vida ya se le homenajeó con la Medalla de la Autonomía y se aprobó la concesión de una calle, es tal el cariño y la devoción que le tiene la población ceutí que es de lógica que se demuestre con un reconocimiento mucho mayor. Abdelkrim era el médico de todos. No hay familia que no guarde una anécdota en la que él esté de protagonista. Abdelkrim hizo mucho bien a la gente de Ceuta y ayer, el pueblo lo recordaba y pedía, de forma unánime, que esta ciudad le demuestre al gran Doctor que siempre estuvo orgullosa de él. Todos tenemos una deuda con él.





