El radicalismo de Carracao en relación con el equipo de gobierno tiene algunas explicaciones personales y nada más que hace comparar las fechas (las hemerotecas existen).
Durante la primera parte de esta legislatura la colaboración de la bancada socialista era extrema con el Ejecutivo presidido por Juan Vivas. De manera independiente es la críticas política que es obligado que exista en una democracia y más entre dos formaciones políticas que tienen ideologías totalmente dispares en determinados aspectos. Existía una conexión y una mano tendida que se aprovechaba a la hora de realizar planteamientos que al final era necesario que se defendiera de manera conjunta por toda la Asamblea. Sin embargo, las cosas comenzaron a torcerse cuando el secretario general de los socialistas planteó su permuta como funcionario del Ayuntamiento de Algeciras con su intención de venir a trabajar a la Ciudad Autónoma de Ceuta. Hasta en dos ocasiones se la rechazaron, al final salió adelante cuando contó con todas las bendiciones jurídicas y lo cierto es que esos rechazos no le gustaron para nada a José Antonio Carracao. Incluso hubo declaraciones suyas donde vino a acusar de que detrás de la negativa existían venganzas políticas. A partir de ahí, utilizando un tema personal, embarcó a todo el partido en una guerra sin cuartel contra el equipo de gobierno. Ahí comenzaron sus visitas a la Fiscalía para llevar mil y un papeles. De momento, en la primera que se ha analizado e investigado le dieron con los papeles en las narices y le hicieron bajarse del caballo donde se ha montado y se ha lanzado a un galope desenfrenado que no se sabe como acabará.





