Esta apreciación la realiza en función de que aquí no se puede contar con la ayuda de otros Parques cercanos. Hace un balance también de los mejores y peores momentos vividos.
El nueve jefe interino de Bomberos, Miguel Ángel Ríos Padial, es un veterano dentro del SEIS. Lleva en el Cuerpo un total de treinta y tres años y ha conocido tanto la época de escasez de medios humanos y materiales, como el actual, donde gozan de unas condiciones que no tienen nada que ver con lo que conoció al inicio de su profesión.
-¿Qué ha supuesto esta confianza?
-Aparte de un paso muy importante, la verdad es que resulta una satisfacción que la Ciudad haya confiado en mi persona para sustituir a Manuel Gentil como jefe del Servicio de Extinción de Incendios. Es una decisión que le ha correspondido al jefe saliente.
-¿Qué ha supuesto para este Cuerpo Manuel Gentil?
-Lo ha supuesto todo, porque no nos olvidemos que entró en el Servicio de Bomberos en el año 1975, con lo cual ha estado casi cuarenta y dos años al frente del servicio. Un servicio que se encontró en unas condiciones bastante malas. Apenas había un solo vehículo en aquellos momentos y ahora que se ha marchado, contamos con veinte vehículos distribuidos en varias clases. Desde luego, de medios materiales no nos podemos quejar porque son bastante completos. Y en medios humanos, el Parque con el que se encontró, nada más que había veintiún bomberos y ahora somos más de ochenta. Por supuesto, todos los logros que en estos cuarenta años se han dado, tanto en mejora de medios humanos y materiales, se han debido a la insistencia de jefe hasta hace unos días, Manuel Gentil. Ha sido un trabajo duro y extenso por su parte.
-¿Qué le hizo hacerse bombero?
-La verdad es que fue una necesidad por la disyuntiva en la que me encontraba en esos momentos. Por un lado, tenía que elegir entre hacer una oposición o bien dedicarme al deporte de alta competición, que era lo que había en aquellos momentos, como el piragüismo. Afortunadamente decidí hacer la oposición y la verdad es que me alegro, porque nada más tenemos que ver como acaban los deportistas de élite. Y fue una decisión, como te decía antes, por necesidad, ya que debía dar una salida laboral a mi vida. Luego, lo cierto es que a este trabajo se le coge cariño, porque notas que se presta un servicio a la ciudadanía y es muy gratificante.
-¿Se puede decir, en estos momentos, que ahora sí es su vocación?
-En aquel momento, no, pero ahora, sí.
-¿Qué supuso para el SEIS el cambio desde las instalaciones de Juan de Juanes a este edificio polifuncional?
-Un cambio muy importante, porque los medios materiales de los que ya íbamos disponiendo no nos cabían en las instalaciones, ya que era imposible poder ganar más espacio. Estábamos muy limitados y aquí hemos duplicado el número de vehículos. De aquellos dormitorios para dieciséis personas, o doce como podíamos ser en algunas guardias, hemos pasado a unas camaretas más reducidas. Los propios sanitarios mucho más amplios y desde luego fue una mejora muy trascendental.
-Se dice siempre que los bomberos son una gran familia. Cuando están de turno conviven aquí durante veinticuatro horas. ¿Se confirma también en Ceuta?
-Por supuesto, somos una gran familia, incluidas nuestras propias desavenencias y nuestras propias alegrías. Vivimos, de manera conjunta, momentos duros y momentos dulces que, al final, nos convierten en esa gran familia de la que hablaba.
-¿Cuál ha sido el momento más gratificante que ha podido vivir en estos treinta y tres años en el Cuerpo?
-El momento más gratificante es cuando terminas un servicio y algún ciudadano te da las gracias. Tengo en la memoria, el servicio que hicimos cuando el incendio de la Torre de la Marina que, desgraciadamente supuso dos víctimas, pero que durante los dos o tres días siguientes fue un rosario el número de personas que acudieron hasta nuestras instalaciones para darnos las gracias por el trabajo realizado. Nosotros no terminábamos de estar contentos, porque había fallecido dos personas, pero lo cierto es que se rescataron a muchos vecinos y la verdad es que se hizo un servicio bastante bueno.
-¿Y el momento más triste?
-Por supuesto, el fallecimiento del compañero Marcos. Además, no tuve la oportunidad de estar con la familia porque me encontraba en La Coruña. En la distancia, lo cierto es que la pena fue enorme, con lo cual me imagino lo que vivieron mis compañeros que estaban aquí.
-¿La preparación del bombero debe ser día a día?
-Aparte de estar en forma, también hay otro aspecto muy importante como es la formación. Como por ejemplo, el protocolo con el que contamos para los incendios de vivienda debemos tenerlos muy machacados. Todas las intervenciones que nos van saliendo, irlas repitiendo para ser un poco autómatas cuando nos volvamos a encontrar con otra parecida, porque igual nunca la hay.
-¿Aquí no pueden contar con el apoyo de otros bomberos como sucede en la Península?
- Por supuesto, aquí el apoyo de otros compañeros es imposible. Mi promoción vivió una etapa donde militares de la ciudad nos ayudaban en el trabajo más farragoso como podía ser el arrastre de mangueras, pero no en la extinción. Hablamos de servicios de gran calado. Y hoy en día está la UME, pero eso es más reciente. Sin embargo, para otro tipo de intervenciones como garajes o almacenes, no hay ningún tipo de relevo, tenemos lo que tenemos, ni hay más medios, ni más personal. También hay intervenciones como las de inundaciones o fuertes lluvias, donde ni siquiera la UME puede estar o llega más tarde porque no hay conexión marítima. De ahí, pienso que por las características de Ceuta, la ratio de Bomberos debería ser un poco más alta de la que es.
-¿Qué lleva a un bombero que está fuera de servicio a sumarse en una intervención?
-Fundamentalmente, lo que hemos hablado antes, que somos una gran familia y de manera particular pensar que hay compañeros que lo están pasando muy mal. Y lo que queremos es ayudarles a llevar un poco la carga de esa intervención más concreta.
-¿Va a cambiar mucho su vida?
-Tengo la obligación de cambiar el chip, porque son otras responsabilidades distintas. Lo cierto es que Manuel Gentil me está ayudando en estos primeros días.
-¿Qué consejos le está dando?
-En primer lugar que me tome las cosas con calma y lo cierto es que estoy aprendiendo de él todo el trabajo de oficina.
-¿Y para su hobbie, el waterpolo?
-De entrada, no, porque el servicio es de ocho de la mañana a las tres de la tarde y mi hobbie comienza a partir de las cuatro y media de la tarde. Lo cierto es que si veré algo menos a la familia.
-Este año contarán con nuevos vehículos…
-Lo que viene va a renovar parte de la flota. Llega también un coche escalera que complementará al que ya tenemos, el cual está en buenas condiciones, pero lo hemos solicitado, porque nos permitirá acudir a zonas de la ciudad donde antes era imposible, debido a las grandes dimensiones del que disponemos.
-Se ha anunciado que tendrán seis nuevos bomberos para este año. ¿Están ahora bajo mínimos?
-Si, es cierto que nos encontramos ahora bajo mínimos y tenemos problemas para organizar las guardias y en el caso de protocolo de incendios en viviendas llegamos muy juntitos. Si algo me gustaría conseguir sería el poder incrementar esas seis plazas con algunas más, ya veremos. 






