La reforma del Código Penal, que entró en vigor el pasado 1 de julio, ha permitido que el súbdito francés que fue detenido el pasado sábado por la Guardia Civil con un subsahariano oculto en su maletero, pague su ilícita actuación con una multa. En total abonará 450 euros, después de haberse conformado con su participación en un delito contra los derechos de los extranjeros.
El hecho de que no haya existido riesgo para la vida del inmigrante ha sido definitivo para dictar esta condena. De lo contrario, de haber escondido al inmigrante en un doble fondo del que sí pudiera deducirse la existencia de riesgo, se hubiera contemplado pena de cárcel. La reforma del Código Penal ha afectado drásticamente a uno de los delitos que más se da en Ceuta: el tráfico de inmigrantes. Su benevolencia es tal que se teme un incremento en el número de pases que sigan las características del ocurrido el pasado sábado. A la propia Guardia Civil no se le escapó lo curioso de que el detenido hubiera optado por una forma realmente burda de ocultación: esconder al subsahariano dentro de un maletero cuando todos los conductores son obligados a abrirlo una vez pasan el filtro de la Policía Nacional. La explicación puede estar en las consecuencias judiciales de su manera de proceder, que no van más allá de una multa en vez de una pena de cárcel como sucedía con anterioridad a la entrada en vigor de la reforma.






