El que fuera jefe de la Unidad de la Policía Judicial en el momento en que se desarrolló la Operación Palmera afirmó ayer, para sorpresa de los letrados de las nueve personas que están imputadas en esta causa,
que él firmaba los informes policiales que se trasladaban al juzgado sin que los hubiera hecho y sin que tuviera algo que ver con su contenido. “Yo solo tramitaba”, insistió una y otra vez a preguntas de los atónitos letrados. El jefe de toda la Judicial del CNP en el año 2000 llegó a manifestar que aunque él los firmaba, no se hacía responsable del contenido que allí quedaba plasmado, aunque, eso sí, confiaba plenamente en el trabajo y la profesionalidad de los agentes que, dijo, realmente llevaron las riendas de la investigación, adscritos a la Brigada de Delincuencia Económica y Financiera de Madrid. El que fuera uno de los principales mandos policiales en la ciudad, ahora jubilado, insistió en que él no tuvo participación alguna en las investigaciones, que todas venían de Madrid y que él, como responsable de la Judicial, solo asignó a funcionarios de la comisaría a los distintos grupos actuantes.
Varios de los informes que aparecen en este proceso, que data de hace casi 14 años y por el que fueron detenidos y encarcelados todos los imputados en distintos periodos, tienen la firma de este responsable policial. De hecho hay uno que resulta muy significativo para la Defensa del considerado cabecilla de la trama, es el que hace referencia a que la Policía tuvo conocimiento de que H.A.M. estaba usando el teléfono móvil desde prisión para seguir manejando las empresas con las que, supuestamente, blanqueaba dinero procedente de la droga, dando órdenes vía móvil a otras personas. ¿Cómo saber eso si no existía autorización judicial para intervenir ese celular? El que fuera jefe de la Judicial, firmante de ese informe que fue trasladado a la jueza instructora, confirmó su rúbrica pero insistió en blindarse con las mismas valoraciones: firmó, pero “no tenía conocimiento” de su contenido ya que toda la investigación procedía de Madrid.
Y así hubo más informes y más oficios con los que se solicitaba una serie de intervenciones telefónicas. Buena parte con la misma firma que, a juicio de lo declarado por este responsable, era más un mecanismo autómata. “Yo era mero transmisor”, se ciñó a confesar.
Todo lo haría la Brigada de Madrid, y Ceuta poco se enteraba de la historia, algo que, dijo el responsable de la Judicial, era frecuente en operaciones tan relevantes como esta, que incluso llevó a que el propio director general de la Policía por aquella época, Juan Cotino, interviniera ante los medios de comunicación de todo el país. Lo que pasa es que en Ceuta también hubo ruedas de prensa en las que compareció, además del delegado del Gobierno, Luis Moro, el que era uno de los responsables del Cuerpo, Fermín Diego. Según el exjefe de la Judicial, “la investigación íntegra” se habría hecho en Madrid sin que hubiera participación de la Policía ceutí.
“No me daban cuenta de nada”, insistió, reconociendo que de esa Brigada central solo tenía contacto con una persona que era la que le pedía apoyo logístico para el desarrollo del operativo si este era necesario.
Así que poco aportó, informativamente hablando, la que se prevía como declaración clave en este proceso, ya que se pretendía saber cómo la Policía de Ceuta había llegado a conclusiones e informes en los que se hablaba de conexiones con el narcotráfico y relaciones entre algunos de los detenidos y sospechosos de Marruecos. Esos documentos estaban firmados por la comisaría ceutí, que ahora, se reconoce, permanecía ajena a toda esta historia.
La declaración de quien fuera responsable de toda la Policía Judicial de Ceuta estuvo salpicada también de nulos recuerdos sobre asuntos que pretendían ser aclarados por las Defensas. No recordaba o firmaba documentos cuyo contenido no había nacido de él. Estas fueron, una y otra vez, las respuestas vertidas. También señaló que ni siquiera sabía si existen cintas grabadas sobre todo lo visto o escuchado en este proceso.
Los letrados de la Defensa, más perplejos que otra cosa, empezaron a mentar informes topándose con los mismos resultados. Por ejemplo, un oficio de enero de 2000, firmado por el exjefe de la Judicial y en el que no se alude a investigaciones de Madrid por ningún lado, en el que se habla de que la UDYCO investiga una red de tráfico de hachís entre Ceuta y la península. Pues bien, el que era máximo responsable reconoció que sí, que lo firmó pero que el contenido aludía lo que decían otros funcionarios. “Salió de su puño y letra...”, le cuestionó uno de los letrados. “Sale porque me informan de esto”, respondió el testigo. “Yo lo firmé, pero lo dijeron otros funcionarios”.
Otro momento relevante en el interrogatorio fue el que recordó el caso Kimbi, aludiéndose a la posibilidad de que de aquella historia viniera esta otra. El considerado cabecilla de esta organización, H.A.M., se habría personado en la comisaría para manifestar que un dinero intervenido por la Policía como supuesto pago por la muerte de Kimbi era de su propiedad, y que nada tenía que ver con estos hechos, desbaratando así la teoría policial del momento. La Defensa sospecha que a raíz de ese paso se habrían dado instrucciones para iniciar una investigación, primero por tráfico de hachís y después por blanqueo de capitales en torno a esta persona. “¿Recibió instrucciones para iniciar esa investigación?”, preguntó el letrado. “No lo recuerdo”, replicó el testigo, sin que concretara la veracidad o no de dicha teoría.
Sobre la mesa se pusieron más informes en los que se definía, por ejemplo, al presunto cabecilla de la trama como uno de los “históricos” en negocios delictivos y se narraba sus reuniones con otras personas. Sobre todo esto se obtuvieron las mismas respuestas una y otra vez. “Madrid enviaba los informes y yo los firmaba”, insistió, encuadrando el trámite en algo habitual hecho con operaciones de este calado. De hecho en esa cascada de detenciones participaron más de 80 agentes llegados de Madrid.
Hoy, tercera jornada de juicio, tendrá lugar una ristra de testificales de distintos policías nacionales que, de una u otra manera, habrían participado en la investigación de marras que llevó a que se procediera, en julio de 2000, a un sin fin de registros, intervenciones y arrestos.
Durante la jornada presente se ha señalado la toma de declaración a testigos que acudirán en persona a la Audiencia o bien lo harán a través de videoconferencia en las distintas sesiones que se extenderán, según las previsiones iniciales, durante toda la mañana y tarde.
“¿Sufrió presiones para firmar los informes?”
Fue una de las últimas preguntas formuladas por una de las Defensas y, sin duda, una de las claves. ¿Existió algún tipo de presión sobre quien fuera mandatario de la Policía Judicial para firmar los informes que aparecen en la causa? Éste lo negó tajantemente, él ponía su rúbrica a informes realizados por la brigada que, desde Madrid, había investigado toda la operación porque, al parecer, era una práctica habitual en la comisaría. Nunca lo hizo porque hubiera intereses supremos que le instaran a poner su firma en documentos de todo tipo, con conclusiones varias o en peticiones de pinchazos telefónicos por una serie de razonamientos. Todo lo que se plasma en la ristra de papeles que integran todo este procedimiento es fruto de una operación gestada y analizada en Madrid. De ahí no salió el exjefe de la Policía Judicial, a pesar de la rumorología que apunta a un trasfondo de presión de altas instancias para ordenar un operativo de estas características. En la Audiencia se atienden hechos, datos objetivos y pruebas, no rumores que sí encuentran cabida en los pasillos del Ceuta Center.
Los acusados niegan relaciones con el blanqueo de capitales de la droga
Los imputados en esta causa negaron tener relación alguna con el blanqueo de capitales procedente del narcotráfico o estar vinculados con personas posiblemente implicadas en este mundo. De igual manera insistieron en que nunca habían transportado billetes en grandes bolsas transparentes de uno a otro lado de la ciudad. “Yo no he visto en mi casa bolsas con dinero”, explicó la esposa del que la Policía señala como presunto cabecilla de la red. “Nunca”, continuó, “me he dedicado al blanqueo”.
En la misma línea se centraron las demás testificales, como las de dos de sus hermanos: jamás ha existido traslado de dinero, jamás se ha formado parte de una organización dedicada a blanquear dinero del narcotráfico ni jamás se han visto en escenarios o reuniones que quedan reflejados en informes policiales que consideran no acordes con la realidad. Uno de estos hermanos, dueño de un puesto en el Mercado, aportó incluso un detalle para negar el contenido de dichos informes. Y es que en uno de estos se dice que se le llevó a su puesto una bolsa de dinero a las 15.15 horas para que lo guardara. “Es imposible”, dijo, “porque el puesto lo cierro a las tres menos cuarto”, apuntilló. “De ahí solo salen bolsas de compra”, concretó.
Otros dos hermanos que regentaban un par de puestos del mercado y que también fueron registrados en la operación, hallándose diversas cantidades de dinero significaron la falsedad de los informes policiales sobre seguimientos que les habrían hecho y en los que se aludía a traslados de bolsas con billetes. “Jamás he recibido bolsas con dinero ni he traspasado fajos de billetes de un vehículo a otro”, replicó uno de los hermanos. “Nunca”, añadió, “me ha identificado la Policía ni me han detenido”, dijo bastante molesto. El dinero que fue aprehendido en los dos puestos del mercado era producto de las ventas que allí se hacían y su localización fue señalada al secretario judicial que participó en el registro por los propios hermanos. “Yo mismo les dije dónde estaba el dinero, no hay nada que esconder”, apuntó uno de los acusados. “Nunca nadie me lo ha dado para blanquear”.
La Defensa apuntó que cuando se llevó a cabo el registro policial de ese puesto, su responsable no estaba siquiera presente ni firmó autorización alguna para ello.







