El Juzgado de lo Penal nº 1 ha señalado para el próximo jueves el inicio del juicio oral seguido contra dos médicos a los que se les imputa un delito de homicidio imprudente tras la muerte de dos gemelos prematuros en el antiguo hospital de la Cruz Roja. Un abogado del Defensor del Paciente es el que defiende los intereses de la familia que perdió a los prematuros: una niña que pesó al nacer 490 gramos y un niño, de 470 gramos y con 24 semanas y media de gestación. En su acusación argumenta que los médicos de guardia no eran ginecólogos ni pediatras y que en ningún momento consultaron con los padres qué hacer con los recién nacidos. Decidieron, dice, que los niños no eran viables y por tanto, “sin autorización de los padres decidieron no meterlos en la incubadora ni alimentarlos, dejándolos morir sin más, informando a los padres que iban a tener una vida de tan sólo diez minutos y que intentar intubarlos y alimentarlos, servía sólo para alargar el sufrimiento; sin embargo, contra todo pronóstico, lo cual demuestra que hubieran podido sobrevivir, la niña vivió 22 horas y el niño 12, debatiéndose entre sufrimientos y lloros”, argumenta el abogado. “Se da la circunstancia”, añade, “que incluso los abuelos pidieron ver a los críos y se le facilitó por la matrona que pudieran verlos, y cuando la abuela vio a los niños titiritando, los intentó tapar con la sabanita, que había llegado del parto, que estaba incluso manchada de sangre, a lo que la matrona se opuso diciendo que había recibido órdenes tajantes de no hacerlo”.
Los padres desconocen a fecha de hoy dónde están enterrados los cuerpos.





