De Caballas se ha criticado la alocada costumbre de remitir, a diestro y siniestro, notas de prensa porque sí. En una actitud mareante por ocupar espacio en los medios de comunicación, ha tomado el camino de todos los días, por sistema, asomar la cabeza en el espacio público. Y claro, esto conlleva un riesgo: que lo que se denuncia no siempre case con la realidad o, sencillamente, no sea lo más relevante que tenemos entre manos en unos momentos en los que la voz social clama por tener trabajo y lograr las ayudas que le sirvan para subsistir.
En estos días hemos visto una Coalición Caballas preocupada por los símbolos franquistas que todavía quedan en Ceuta, como si éste fuera el mayor problema del personal. También a un Grupo pendiente de asestar una crítica al delegado del Gobierno porque sí, aunque en la misma meta la pata quizá porque la obsesión por la brecha personal nacida entre la coalición y la Plaza de los Reyes pese demasiado hasta dominar la deriva de un partido. Aun y todo, a pesar de esta maraña de situaciones que nada bueno traen para quien es el principal partido en la oposición, también hemos visto a una coalición investigadora, constante en su labor fiscalizadora, pendiente de que los contratos se cumplan y de que el dinero de las arcas municipales se utilice adecuadamente. Fruto de esa constancia, en la que no debe pasarse por alto la tenacidad de la diputada Fátima Hamed, ha nacido la crítica a la gestión que la empresa Arasti Barca ha llevado a cabo en la escuela infantil ‘La Pecera’. Con abundante documentación recopilada, han estado controlando si el contrato mantenido entre Ciudad y empresa se ha cumplido, demostrando que las cosas no se estaban haciendo nada bien. Demostrar esto ha sido una constante de Caballas, a pesar de los jarros de agua fría que recibía cada vez que abría la boca.
Finalmente, con las evidencias existentes, a la Ciudad no le ha quedado otra que anunciar el cese del contrato con Arasti y agilizar la búsqueda de soluciones para que sea otra empresa la que se haga cargo de este trabajo. No se trata de ponerse medallas, como bien decía ayer el consejero de Hacienda, Emilio Carreira. Sencillamente porque la labor política va orientada al interés general de todos los ceutíes y no a una carrera de niños chicos por saber quién es el mejor. No se trata pues de caer en ese juego, pero sí es digno y merecido reconocer que, en el caso de marras, el principal partido en la oposición ha hecho un buen trabajo, simplemente poniendo en práctica lo que se espera de ellos: que logren la mejora del funcionamiento de la Ciudad y saquen adelante promesas y acuerdos que redunden en el bienestar de todos los ciudadanos.
En ese sendero de trabajo se está, no en el de generar polémicas de verano atentatorias contra la convivencia o hacer experimentos con gaseosa a los que otros partidos ya nos tienen acostumbrados.
Anunciado el compromiso firme y sin vuelta de hoja de terminar relaciones con la que hasta ahora ha sido la encargada de gestionar ‘La Pecera’, ahora solo queda que quien retome esa labor lo haga cumpliendo el contrato de forma adecuada y, sobre todo, respetando el trabajo de los profesionales que han sido capaces de sacar adelante un proyecto educativo elogiado por las familias beneficiadas. Gestionar bien los recursos de todos y vigilar que esto se hace correctamente es el objetivo.





