La emisión de la serie bajo sello de Telecinco se convirtió ayer en el tema de tertulia estrella. Ha sido cuantiosa la campaña promocional llevada a cabo por la cadena, que había generado una expectación de tal calado que llevó a que la emisión del primer capítulo batiera todos los récord de audiencia. Tras el ‘bombo’ del Príncipe queda por saber el efecto que tendrá sobre la ciudad o, más bien, sobre la percepción que, de Ceuta, se tiene en la península. La inexistencia de buenas campañas promocionales e informativas hace que la ciudad tenga muy poca cuota de mercado a nivel nacional y, si la tiene, casi siempre es para mal. Series con el contenido que ahora explota Telecinco ayudan, bien poco, en aportar otro punto de vista de Ceuta para que sea conocida al otro lado del Estrecho por algo que sea ajeno al narcotráfico, la difícil convivencia, la inseguridad o el yihadismo. No se trata de ocultar realidades, pero sí de ampliar su abanico para dejar hueco a lo que también tiene Ceuta. Expresiones como ‘estar en el culo del mundo’ o ‘lo que pasa aquí no sucede en otro lado’ no ayudan o sirven de bien poco para que la ciudad quiera buscar una promoción mayor. Tildar el Príncipe de ser el ‘barrio más peligroso’ de todo el país, tampoco se ajusta a la realidad, y es algo que se ha repetido hasta la saciedad.
Del éxito que tenga la serie dependerá la adopción de generalidades que, aun siendo erróneas, terminarán siendo aceptadas como válidas, así que a base de repetir una mentira terminará siendo una verdad a ojos de quienes estén recibiendo ese mensaje de forma constante.





