El pasado 27 de junio la Sanidad Militar se vistió de gala para celebrar su Patrona, Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. En esta señalada fiesta se impone un recorrido por la historia de tan importante e imprescindible servicio en los ejércitos de ayer y de hoy que ayude a mejorar el conocimiento sobre la sanidad militar, la cual ha contribuido a la grandeza de los ejércitos de España y al avance de la ciencia universal.
El origen de la Sanidad militar se pierde en la noche de los tiempos y se remonta al origen mismo de los ejércitos pues al mismo tiempo que se da la primera batalla surge la necesidad de asumir los resultados de esta: los heridos. Si bien es cierto que en un principio y dados los recursos de la época poco se podía hacer por ellos, poco a poco la cirugía de guerra marco los avances del progreso quirúrgico general.
En este recorrido histórico por la "precocidad" de nuestra Sanidad Militar, las crónicas nos hablan de una tienda de campaña usada como primer hospital de campaña durante "La Reconquista" y que fue fundado por la reina Isabel La Católica. Más recientemente (principios del siglo XX) la sanidad militar española ha realizado importantes aportaciones al avance de la medicina moderna como, por ejemplo, la anestesia epidural, descubierta en 1921, por el Comandante médico D. Fidel Pagés; la invención y fabricación para su uso en campaña, del primer equipo portátil de rayos X; el primer servicio de transfusiones y el primer servicio de bancos de sangre con sus unidades de transfusión de primera línea; las primeras campañas de control de epidemias, que se basaban principalmente en medidas preventivas (vacunaciones masivas, controles e higienización de la provisión de aguas, atención y aislamiento de enfermos comunes y campañas de control parasitario); la Expedición Filantrópica de la Vacuna (que a comienzos de 1800 llevó la vacuna de la viruela desde La Coruña hasta China, con un método que aún hoy nos sigue sorprendiendo); los hospitales transportables a lomo de mulos, luego llamados hospitales Gómez Ulla (creados durante la guerra de África por el entonces Comandante Médico y Cirujano D. Mariano Gómez Ulla) y que permitieron la asistencia inmediata en primera línea, con la cual se redujo drásticamente la mortalidad de los heridos; o el denominado como el «Método Español» para el tratamiento de heridas de guerra (consistente en la limpieza quirúrgica de la herida y su posterior vendaje e inmovilización con escayola que hizo del método, el ideal para tratar fracturas abiertas y de uso generalizado durante la II Guerra Mundial).
A principios de siglo la Sanidad Militar en campaña, quedaba organizada en varios niveles siendo el de primera línea el que daba servicio directamente a la línea de combate, para pasar de allí a los puestos de socorro y curación, situados detrás de la línea de resistencia; éstos se apoyaban luego en los servicios de transporte y ambulancias, situados en la segunda línea, de los cuales el herido era trasladado a hospitales situados ya a nivel de los puestos de mando de División o Cuerpo de Ejército (trenes hospitales u hospitales localizados en ciudades importantes próximas al frente de batalla) o evacuado directamente por tren o ambulancia a los hospitales centrales situados en las ciudades más a retaguardia.
En la actualidad se disfruta de los enormes avances que proporciona la medicina moderna especialmente en el campo de la anestesia, el tratamiento del shock traumático, el control de las infecciones o los grandes progresos de la terapéutica. Así hoy en día y con los medios de evacuación existentes, un herido puede pasar de primera línea al más moderno hospital con los últimos adelantos en pocos minutos y allí ser atendido, con algunos de los más novedosos sistemas de telemedicina, entre otros.
Pero además hoy en día la actuación de la Sanidad Militar no se limita al campo de batalla, ya que sus labores se han extendido a la ayuda humanitaria en conflictos o con ocasión de inundaciones catastróficas o terremotos donde su labor ha sido encomiable.





