A veces los silencios dicen mucho más que las palabras y ayer Andrés Ramos volvió a dar una lección de profesionalidad en su despedida de la UD Melilla, club al que ha pertenecido durante las últimas cuatro temporadas. No quiso hacer leña del árbol caído y demostró una elegancia y caballerosidad impropia de los tiempos que corren, y no lo ha hecho solo en esta ocasión, ahora que el legado Guardiola pudiera estar de moda. Siempre que los distintos medios de comunicación se han dirigido a él, nunca ha tenido una palabra malsonante y respuesta salida de tono, ya fueran mejores o peores los momentos por los que atravesaba.
'El artillero Ramos', 'el cañonero' o el 'Kun Ramos' como era apodado cariñosamente por la afición azulina, ya no pertenece al Melilla y es ahora, en la ausencia, cuando más se suele valorar a la persona. Esta vida es así. Ahora nos hemos enterado, de su propia boca, de su fidelidad para con el que ha sido su equipo durante estos últimos años. Ramos dejó claro que hace dos temporadas, cuando alargó su compromiso con la UD Melilla, desoyó los cantos de sirenas provenientes de la bahía gaditana. Cualquier otro jugador o entrenador habría perdido el culo por salir zumbando de esta tierra, para algunos desagradecidos inhóspita, por firmar con un equipo del historial del Cádiz CF. Muchos habrían dado la 'espantá' a un club como el Melilla por que en su curriculum figurara haber pertenecido al equipo de la Tacita de Plata y presumir de haber pasado tardes de gloria en el campo o en el banquillo del Ramón de Carranza, considerado unos de los templos del fútbol español. Pero el marbellí no lo hizo y optó por seguir en esta tierra, hospitalaria donde las haya, porque, como afirmó, la considera como si fuera su casa. Y no crean que no lo hizo porque la oferta fuera inferior tanto en la duración como en el aspecto dinerario, ya que era idéntica a la del Melilla, sino porque aquí se encontraba muy feliz.
Quizás pudo faltar comunicación con el entrenador, como indicó; o no intuyó lo que venía a pesar de ver cómo el Melilla seguía fichando a delanteros teniendo a Chota, Aznar o al propio Andrés. En cualquier caso se imitó a trabajar y callar. Cualquier otro con sus datos estadísticos y con el cariño que la afición le profesaba, hubiera optado por la confrontación y por el pulso. Y créanme, tal y como ha ido la cosa este año, Ramos tenía mucho terreno ganado.
Ramos se ha ido muy dolido por la situación que ha vivido esta temporada. “Soy un profesional que vive del fútbol y esto me ha hecho mucho daño”, significó. “Si me hubieran dicho que no contaba conmigo a principios de temporada, me hubiera marchado; porque tenía una oferta importante sobre la mesa”, declaró con un halo de amargura.
Andrés ya no está con nosotros, me refiero en lo futbolístico, ¡Larga vida a Andrés! Pero su recuerdo y sus números, que como bien dice, “no lo pueden borrar con tipex”, quedará en la historia del decano del Grupo IV de Segunda División B.
El delantero ya ex azulino, un auténtico depredador de área, no esquivó responsabilidades al ser uno de los capitanes del equipo y, sin decir nada, dijo mucho en relación a que podían haber tomado medidas para mejorar el rendimiento del equipo.
Andrés Ramos se despidió con elegancia y con palabras de agradecimiento para el club, medios de comunicación y afición por el trato que se le ha dado. Y yo digo que no las merecemos porque todos pudimos haber hecho más por revertir la situación. Aún así, suerte y muchas gracias por tu entrega en defensa de estos colores.
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