Categorías: ColaboracionesOpinión

La Rosa de Oro, distinción a las imágenes marianas creada por el Papa León IX en 1409

Ntra. Sra. de la Cabeza, Ntra. Sra. Montserrat, Ntra. Sra. Esperanza Macarena y Ntra. Sra. de la Almudena

A causa de la reciente actualidad, en relación con la visita del Papa León XIV a España. Cuyo viaje ha sido una cosa muy hermosa, en la que el Papa, expresa que estaba muy contento de poder celebrar la fe, con la respuesta entusiasta de tantas personas en todos los lugares. Por lo tanto, en esta colaboración, trataremos todo lo referente a la Rosa de Oro, que han recibido cuatro imágenes en España, e indicando el origen de dicha “Rosa”

La Rosa de Oro es una distinción otorgada por el Papa a personalidades católicas preeminentes, usualmente emperadores, reyes, duques y algunas advocaciones de la Virgen María; que fue creada por el Papa León IX en 1049, que consiste en un “rosal de oro con flores, botones y hojas, colocado en un vaso de plata renacentista en un estuche de oropel con el escudo papal” y que es bendecida el cuarto domingo de Cuaresma, ungida con el Santo Crisma y la inciensa de modo que es un sacramental.

Significado y Simbolismo

La rosa es bendecida el cuarto domingo de Cuaresma, el “Dominica Laetare” (por lo que es también conocido como Domingo de la Rosa), cuando las vestiduras y las cortinas color rosa son sustituidas por el púrpura penitencial, simbolizando esperanza y alegría en medio de la solemnidad cuaresmal. A través de la mayor parte de la Cuaresma, los católicos rezan, ayunan, hacen penitencia y meditan sobre la malicia del pecado y el castigo terrible que concita; el Domingo de la Rosa es una oportunidad de ver más allá de la muerte de Cristo en el Calvario y ver el Redentor, resucitado en los primeros rayos del sol de Pascua y regocijarse. Las brillantes flores doradas muestran el reflejo de la majestad de Cristo, apropiado porque los profetas lo llamaban “la flor del campo y el lirio de los valles”. Su fragancia, de acuerdo al Papa León XIII. “muestra el dulce olor de Cristo., el cual debería ser ampliamente difundido por sus fieles seguidores” y las espinas y el tinte rojo refieren a su Pasión.

Muchos sermones y diplomas papales, cuando la confieren, han explicado el significado místico de la rosa. Inocencia III dijo: “Como el Laetare, el día escogido para la función, representa el amor después del odio, la alegría después de la tristeza, la saciedad después del hambre, lo mismo hace la “rosa”, designada por su color, olor y sabor, el amor, la alegría y la saciedad respectivamente”. Y comparada la rosa a la flor referida en Isaías 11:01 “Saldrá una vara del tronco de Jesé, y una flor se levantará de su raiz.”

No cabe duda de quien nos da muchos de los argumentos corresponde a Princeps Fidelissimus.

Bendición de la Rosa

Las primeras rosas no fueron bendecidas; la bendición fue introducida para dar más solemnidad a la ceremonia más a inducir una mayor reverencia hacia ella por parte del destinatario. Unos dicen que el Papa Inocencio IV (1245 – 1254) fue el primero en bendecirla. Otros afirman que los primeros fueron Inocencio III (1198 – 1216), Alejandro III (1159 – 1.181) o León IX (1049 – 1055). Se dice que León IX en 1051, obligó al monasterio de monjas de Bamberg, en Franconia, que presentara una “Rosa de Oro” para ser bendecida y transportada cada año en el Domingo Laetare. Benedicto XIV da fe de que la ceremonia de bendición se originó a finales del siglo XIV o principios del XV. Catalanus, maestro de ceremonia papal, cree que incluso las primeras rosas eran ungidas con almizcle (el almizcle es una sustancia aromática secretada originariamente por el ciervo almizclero macho. Debido a la protección de esta especie, hoy se obtiene de forma sintética: almizcle blanco o vegetal) y bálsamo, pero la bendición con plegarias, incienso y agua bendita tuvo su inicio más tarde, poco antes del pontificado del Papa Julio II (1503 – 1513). En la actualidad, el Papa bendice la rosa cada año, pero no siempre es una rosa nueva o diferente; la vieja se utiliza hasta que se haya regalado.

Originariamente (antes que el papado se trasladara a Aviñón) la rosa era bendecida en el Salón de Vestimentas (sacristía) en el palacio donde el Papa estuviera, pero la solemne Misa y la donación de la “Rosa” se llevaba a cabo en “Santa Croce in Gerusalemme” (una figura, de acuerdo al Papa Inocencio III), de la Jerusalén celestial). La bendición era seguida de una solemne misa cantada, ya sea por el propio Papa o el primer Cardenal Sacerdote. En el primer caso, la rosa era colocada sobre un velo de seda de color de rosa ricamente bordado en oro; en el segundo, el Papa sostenía la rosa en la mano, excepto mientras estuviera de rodillas, o durante el Introito, Confiteor, Elevación y el canto del “Laudemus in Domino”.

Rosa en mano, el Papa regresaba en procesión hasta el Palacio de Letrán, el prefecto de Roma llevaba su caballo por la brida y le ayudaba a desmontar, A su llegada, le daba la Rosa al Prefecto, como recompensa por estos actos de respeto y homenaje. Antes de 1305, la rosa no se daba en Roma a ningún extranjero, salvo al Emperador en el día de su coronación. Durante su residencia en Aviñón (1305 – 1375), los Papas, imposibilitados de visitar las iglesias y basílicas romanas, realizaban muchas de sus funciones sagradas, entre ellos la bendición de la rosa, en la capilla privada de su palacio (de ahí el origen de la Cappella Pontificia). A su regreso a Roma, con excepción de Sixto V, retuvieron esta costumbre.

La bendición de la Rosa ahora tiene lugar en el Salón de Vestimentas (cámara dei parimenti) y la Misa solemne en la capilla papal. La rosa es colocada sobre una mesa iluminada con velas y el Papa, vestido con alba y estola, capa y mitra, comienza la ceremonia con la oración ritual. Luego pone incienso (sostenido por el Cardenal- diácono) en el incensario e inciensa el bálsamo y luego el almizcle espolvorea dentro de la taza pequeña en el corazón de la rosa principal. Entonces inciensa la rosa y la rocía con agua bendita. Se la entrega entonces al clérigo más joven de la Cámara, quien la carga delante del Papa hasta la capilla, donde se la coloca sobre el altar al pie de la cruz sobre un velo de seda ricamente bordado. Allí permanece durante la misa cantada por el primer cardenal sacerdote.

Acabada la misa, y hecha oración ante el altar por el Pontífice, recibe la Rosa como antes y la lleva a su Cámara. Si aquel a quien quiere darla está presente, se le hace llegar a sus pies; y estando de rodillas le da el Pontífice la Rosa diciendo: “Recibe la Rosa de nuestras manos, que aunque sin méritos, tenemos en la tierra el lugar de Dios. Por ella se designa el gozo de una y otra Jerusalén; es a saber, de la Iglesia triunfante y militante, por lo cual a todos los fieles de Cristo se manifiesta aquella flor hermosísima que es gozo y corona de todos los Santos. Recibe ésta tú, hijo amadísimo, que eres noble según el siglo, poderoso y dotado de gran valor, para que más y más te ennoblezcas en Cristo Nuestro Señor con todo género de virtudes, como rosas plantadas junto al río de aguas abundantes, cuya gracia, por un acto de su infinita clemencia, se digne concederte el que es Trino y Uno por los siglos de los siglos. Amén. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Si no hay destinatario previsto para ese momento, la Rosa es llevada en procesión ante el Papa a la sacristía, donde es cuidadosamente guardada en un lugar especial para ella, hasta ser concedida a un personaje digno.

Destinatarios

Entre las principales Iglesias a las que la Rosa ha sido presentada son: la Basílica de San Pedro (cinco rosas), la Basílica San Juan de Letrán (cuatro rosas – según algunos. Dos de ellas fueron entregadas a la propia Basílica, y dos a la capilla llamada Sancta Sanctorum), la Basílica de Santa María la Mayor (dos rosas), el Santuario de Nuestra Señora de Fátima (dos rosas), Santa María sopra Minerva (una rosa) y San Antonio del Portoghesi (una rosa).

Entre las muchas personas que recibieron el regalo, se destacan los siguientes entre otros:

* Fulco IV, Conde de A,jou (Papa Urbano II; 1096)

* Luis I de Hungría (Papa Clemente VI; 1348)

* Carlos VII, Rey de Francia (Papa Calixto III; 1457)

* Isabel la Católica (Papa Alejandro VI; 1.500)

* Josefina Carlota de Bélgica, Gran Duquesa (Papa Pío XII; 1956)

En la segunda mitad del siglo XX, las concesiones de la “Rosa de Oro” fueron muy raras y en todos los casos fueron conferidas a lugares religiosos, sobre todo Santuarios. El Papa Pablo VI, por ejemplo, hizo solo cinco concesiones de la “Rosa de Oro” durante su pontificado, que duró desde 1963 hasta 1978, y ninguna de ellas fue a personas, sí a lugares de devoción. El Papa Juan Pablo II hizo ocho entregas de la “Rosa de Oro”, cada una a un santuario diferente, durante sus 27 años de pontificado. Por lo tanto, la atribución de la “Rosa de Oro” puede ser considerada un gran privilegio.

Nuestra Señora de Fátima, Portugal (Pablo VI; 1965), Nuestra Señora de Guadalupe, México (Pablo Pablo VI; 1966), Nuestra Señora de Luján, Argentina (Juan Pablo II; 1.967), Nuestra Señora de Lourdes, Francia Juan Pablo II; 2004)

El Papa Benedicto XVI ha entregado entre otras las siguientes “Rosas de Oro”: Nuestra Señora de Jasna Gora, Czestochowa, Polonia (2006), Basílica de Mariazell, Austria (2007), Nuestra Señora de Bonaria, Cagliari, Italia (2008), Nuestra Señora de Europa, Gibraltar (2009) El Papa Francisco en 2013 entregó la Rosa de Oro a Nuestra Señora de Guadalupe, México.

Imagen: Rosa de Oro de Minucchio da Siena (1330), dada por el Papa Juan XXII a Rudolfo III de Nidau, Conde de Neuchâtel. Una de las más antiguas que se conservan en el Museo nacional de Moyen Âge.

En relación con España, en la actualidad la “Rosa de Oro” ha sido concedida a cuatro imágenes Marianas:

Rosas de Oro a imágenes marianas de España

Nuestra Señora de la Cabeza, Andújar (Jaén), concedida por el Papa Benedicto XVI, en el año, 2009.

Nuestra Señora de Montserrat, provincia de Barcelona, concedida por el Papa Francisco, en el año, 2.023.

Nuestra Señora de la Esperanza Macarena, Sevilla, concedida por el Papa Francisco en el año, 2.024.

Nuestra Señora de la Almudena, patrona de Madrid, concedida por el Papa León XIV en 2.026.

La Rosa de Oro concedida a Nuestra Selira de la Cabeza (22-11-2009)

La Rosa de Oro concedida a la Santísima Virgen de la Cabeza que es venerada en la Basílica de Nuestra Señora, Patrona de Andújar por bula del Papa San Pío X el 18 de Marzo de 1909 y de la Diócesis de Jaén por bula del Papa Juan XXIII, el 27 de Noviembre de 1959. En .009 durante la celebración de su “Año Jubilar”, el Papa Benedicto XVI la condecoró con la Rosa de Oro, “singular privilegio”, con el que el Papa reconoce el patronazgo sobre la Diócesis de Jaén, la profunda devoción con la que es venerada y la amplia Historia de su Romería, la más antigua de España.

Le fue impuesta por el Obispo de Jaén, D. Ramón del Hoyo López, en la Santa Iglesia Catedral de Jaén. Es la primera Virgen de España que recibe, algo que también forma parte de la Historia de esta deslumbrante joya de la cristiandad que cuenta con 963 años de existencia.

La Rosa de Oro concedida a Nuestra Señora de Montserrat (8-10-2023)

El Papa Francisco saludó a su llegada a los 800 peregrinos de Montserrat a quienes recibió en audiencia en el patio de San Damaso del Palacio Apostólico del Vaticano. Con la delegación catalana, encabezada por el abad de Montserrat, Manel Gasch, estaban los obispos de la diócesis con sede en Cataluña, entre ellos, el obispo Salvador.

El Papa hizo un discurso de elogio a la piedad religiosa y sobre el sentido de la devoción mariana: “Ante la Madre se despiertan los sentimientos más nobles de la persona”. Habló de María como la que señala a Jesús y como espejo para solucionar conflictos. Por, ello, “la Virgen de Montserrat, como el mundo en sus manos, nos invita a vivir la fraternidad universal”. Es una madre “que quiere dar a luz un mundo nuevo”, que “no conoce la actitud de descartar a nadie” y que “sabe escuchar”.

El Papa Francisco elogió la labor de difusión mariana que ha hecho la Cofradía de la Virgen de Montserrat durante 800 años. Como muestra de este reconocimiento otorgó a la patrona de Cataluña la “Rosa de Oro”, una distinción pontificia que distingue en ocasiones especiales a las imágenes de la Virgen.

La Rosa de Oro concedida a Nuestra Señora de la Esperanza Macarena (3-12-2024)

Monseñor Edgar Peña Parra, sustituto para los asuntos Generales de la Secretaría de Estado y enviado especial del Papa Francisco para el II Congreso Internacional de Hermandades y Piedad Popular, que tuvo lugar del 4 al 8 de diciembre (2024), será el encargado de llevar la “Rosa de Oro” en nombre de su Santidad, y la colocará a los pies de la venerada Imagen de María Santísima de la Esperanza Macarena. El acto de entrega se hizo en las vísperas de la apertura del II Congreso Internacional.

El arzobispo de Sevilla se trasladó a la basílica de la Macarena para anunciar la noticia junto al rector del templo, José María Losada; el hermano mayor, José Antonio Fernández Cabrero, al frente de la junta de gobierno de la corporación; y un nutrido grupo de fieles. Tras el anuncio por parte del arzobispo de Sevilla, el hermano mayor visiblemente emocionado, agradeció al Santo Padre la concesión de la Rosa de Oro.

Finalmente, la entrega de la Rosa de Oro se realizó en el interior de la basílica en la tarde del martes 3 de diciembre (2.024), por parte de Edgar Peña, sustituto para los asuntos generales de la Secretaría de Estado y enviado especial del Papa Francisco.

La Rosa de Oro concedida a Nuestra Señora de la Almudena (08-06-2026)

La Catedral de la Almudena acogió con fecha 8 de junio de 2.026 a las 18`00 horas una ceremonia histórica para la iglesia madrileña. El Papa León XIV concedió a la “Virgen de la Almudena la Rosa de Oro”, una de las más altas distinciones que concede la Santa Sede y que reconoce la especial relevancia espiritual y devocional de imágenes, santuarios y personalidades católicas.

La patrona de Madrid es la cuarta advocación española en recibir este reconocimiento y en la primera distinguida por el Papa León XIV desde el inicio de su pontificado. Además, será la primera vez que un Papa entregue personalmente una “Rosa de Oro” en España, ya que en ocasiones anteriores la insignia llegó al país de manos de representantes pontificios.

En los últimos años, la Rosa de Oro se ha convertido en una de las distinciones más significativas que puede recibir una imagen de la Virgen. Su concesión suele ser un reconocimiento a la profunda devoción popular que despierta una advocación y a la importancia histórica y espiritual que ha adquirido con el paso del tiempo.

Proclamada patrona de Madrid por el Papa San Pío X en 1.908, la Virgen de la Almudena ocupa el lugar central de la catedral que lleva su nombre, consagrada por San Juan Pablo II en 1993. Más allá de la tradición religiosa, su figura se ha convertido en uno de los símbolos más reconocibles de la capital, estrechamente ligada a la memoria y a la identidad de los madrileños.

Mi idea ha sido presentar, una pequeña muestra de lo que significa la Rosa de Oro, que ha estado recientemente de actualidad en la capital de España, con esa concesión por el Papa León XIV a Nuestra Señora de la Almudena.

La flor

Antes del pontificado de Sixto IV (1471 – 1484) la “Rosa de Oro” consistió en una flor simple y única hecha de oro puro y ligeramente teñida de rojo. Más tarde, para embellecer el ornamento pero manteniendo el simbolismo místico, el oro se dejó de teñir pero se colocaron rubíes y después varias gemas diferentes en el corazón de la rosa o sobre sus pétalos.

Sixto IV sustituyó la rosa simple por una rama con espinas, hojas y varias (diez y más) rosas, la mayor de las cuales surgía de la parte superior de la rama con las rozas más pequeñas agrupadas alrededor.

En el centro de la rosa principal había una taza pequeña con una tapa perforada, en la que el Papa vertía almizcle y sándalo para bendecir la flor. El ornamento todo era de oro puro.

Este diseño “Sixto” se mantuvo, pero varió en cuanto a decoración, tamaño, peso y valor. Originariamente tenía poco más de seis pulgadas de altura y era llevada fácilmente en la mano izquierda del Papa mientras bendecía a la multitud con su mano derecha, cuando pasaba en procesión desde la iglesia de “Santa Croce in Gerusalemme” (en Roma) al Palacio de Letrán. Posteriormente, especialmente cuando un vaso y un gran pedestal pasaron a formar parte del ornamento, un robusto clérigo estaba obligado a llevarlo, precediendo la cruz papal en la procesión. La rosa enviada a “Wilhelmina Amalia de Brunswick”, esposa del Emperador José I de Habsburgo, por Inocencio XI, pesaba veinte libras (20 libras equivale a 9,072 Kilogramos) y tenía casi dieciocho pulgadas de alto (18 pulgadas son 0`4572 metros). Tenía forma de ramo, con tres ramas dobladas que se reunían después de muchas vueltas en la parte superior del tallo, soportando una rosa grande y un racimo de hojas.

Entradas recientes

Los vecinos que acuden a la mezquita de Benítez, junto a la desaladora, en riesgo por falta de luz

Los vecinos que acuden a la mezquita de Benítez, junto a la planta desaladora, corren…

27/06/2026

"Te tengo que matar": condenado por segunda vez tras amenazar a Juan Gutiérrez

Segunda condena en apenas una semana para T.H.CH. Y es que, después de ser condenado…

27/06/2026

La Justicia reconoce el visado a una marroquí que trabaja en Ceuta y niega fraude

La Sala de lo Contencioso del TSJ de Madrid ha estimado el recurso contencioso administrativo…

27/06/2026

La empresa que construyó la S-42 para el Servicio Marítimo de la Guardia Civil revisará sus fallos

La embarcación Vanguard S-42 del Servicio Marítimo de la Guardia Civil será sometida a una…

27/06/2026

Maltrato animal e investigaciones

El caso de maltrato animal que está bajo investigación de la Guardia Civil tras las…

27/06/2026

Fenicia

Burocracia que estás en las aulas, papeleo infame y absurdo, expedientes, partes de disciplina, excesiva…

27/06/2026