Los tripulantes atrapados en el Katrine Krong se sintieron ayer, por enésima vez, defraudados en sus esperanzas de volver a casa y engañados por el armador, quien no se presentó en el buque después de haber prometido el martes que abonaría los salarios en veinticuatro horas. Los marineros estuvieron esperando durante todo el día que apareciese el armador, tal y como él mismo se había comprometido en una tensa reunión que tuvo lugar a bordo del mismo barco el día anterior. La idea de los tripulantes era cobrar y encaminarse directamente a la Península para tomar el primer avión que les llevase junto a sus familias.
Pero nada. El chapucero armador faltó de nuevo a su palabra y estuvo desaparecido toda la jornada. Así, los sufridos empleados siguen ignorantes de cuándo podrán volver a casa y sin ver los 37.13,15 dólares adeudados tras dos meses de impago de salarios.
Omar Peña, tripulante convertido en portavoz del grupo ante los medios, compartió sus sensaciones con ‘El Faro’: “Me siento mal, me siento engañado y traicionado porque yo tenía la ilusión de que iba a agarrar mi billete y mañana -por hoy- me iba. Todos nosotros pensábamos lo mismo porqué es lo que él nos aseguró ayer. ¡Cómo se puede sentir uno en una situación así! Imagínate”.
El tripulate narró en breves trazos la reunión del martes: “La verdad es que ayer vino al barco y la reunión se acaloró un poco. Pero nos dijo que ya tenía el dinero, que lo único que no iba a poder pagar era lo adeudado por el mes de enero porque no tenía dinero para pagarlo”, aseguró.
Preguntado por el paradero del armador, Peña declaró: “Él no esta desaparecido, él está por aquí, en la ciudad, supuestamente arreglando lo del pago. Pero la cuestión cierta es que nos aseguró, se comprometió a que iba a venir hoy a pagarnos y no vino. Él anda con un tripulante, con un cocinero que se lo llevó ayer”, dijo el desesperado tripulante.
Por otro lado, Omar introdujo un nuevo factor en esta extraña historia. Según afirma, el armador se encuentra en Ceuta junto a la tripulación que debe llevar el barco de vuelta a América, pero quiere impedir a toda costa que estos nuevos marineros sepan la situación del buque: “Los relevos están allá en Ceuta con él, pero tampoco los quiere traer para acá porque no quiere que se enteren de toda la problemática que tiene el barco. Esa es la razón”, sentencia con un tono de voz más de resignación que de enfado.
Desesperanzados, ahora los tripulantes sólo esperan que venga una racha fuerte de viento para que Capitanía se vea obligada a alojarlos en el Puerto: “Como no tenemos máquinas, si entran viento nos van a meter. Por eso estamos deseando que entre un viento de 15 o 20 millas y nos remolquen”, dice abatido.
Capitanía Marítima le establece al armador un plan a seguir
El capitán marítimo de Ceuta, Jesús Fernández Lera, contó ayer por la mañana cómo fue su entrevista con el armador el pasado martes: “Le hemos establecido un plan a seguir. Lo primero de todo es arreglar el tema de la tripulación, imagino que hoy -por ayer- estará haciendo las gestiones para retirar el dinero y entregárselo”, comentó el capitán.
“Le hemos dicho también -prosiguió Fernández Lera- que tiene que hablar con el capitán del barco y el jefe de máquinas para que le digan cuáles son las reparaciones que necesita para poder navegar”, añadió.
En último término, Capitanía Marítima exigió al armador “que haga la provisión de fondos para las reparaciones, el combustible, los víveres y el agua, etc. Todo lo necesario para que se pueda marchar el barco”, sentenció.
Preguntado sobre si el barco deberá ser reparado en puerto, el capitán afirmó que lo ignoraban: “No sabemos el problema de las máquinas, quizás se puedan hacer las reparaciones a bordo o quizás tengan que contratar a un taller. No lo sabemos”. A pesar de ello, Fernández sí específico que, en su momento, el buque tendrá que entrar en el puerto para tomar consumo.
Por otro lado, y aunque quiso dejar claro que la prioridad eran los tripulantes, el capitán manifestó: “Siempre nos preocupa que el Puerto de Ceuta se llene de barcos basura que impidan el normal funcionamiento”.
“Se da con relativa frecuencia que lleguen barcos en situación de semidependencia”, concluyó.