Ya dentro de nuestro país, el perfil del yihadista implicado en actividades terroristas es de un musulmán varón y menor de treinta años, principalmente residente en las áreas metropolitanas de las zonas en las que se concentra en gran medida la diáspora correspondiente a sus países de origen, esto es, la Comunidad de Madrid, Cataluña y la Comunidad Valenciana, si bien a lo largo de los últimos años los registros tienden a mantenerse en relación con la primera y descender respecto a la última, mientras se incrementa la relevancia del territorio catalán como escenario de radicalización yihadista e irrumpe en la geografía española de dichos procesos la ciudad de Ceuta. Si exceptuamos a los individuos radicalizados en prisión, cuatro o cinco ciudades concentran regularmente, desde mediada la década de los 90, no menos del 90% de los casos, de manera que en buena medida se trata de un fenómeno con focos localizables, entre las que se encuentra nuestra ciudad.
Este estudio pone de manifiesto también una llamativa singularidad de la experiencia española durante las últimas dos décadas, que contrasta con la de otras naciones de nuestro entorno, igualmente afectadas por la amenaza del terrorismo yihadista, como el Reino Unido, pues en España los domicilios privados son un ámbito de radicalización yihadista tan sobresaliente como los lugares de culto islámico. Aunque existen otros ámbitos de considerable relevancia, que se combinan con los anteriores como ocurre asimismo entre ambos, en la última década ha adquirido una particular importancia el problema de la radicalización yihadista en los centros penitenciarios, donde se constatan excepciones a la norma de que la radicalización yihadista precede al reclutamiento terrorista.
Se señala en el estudio que el proceso de radicalización yihadista, “que no es irreversible, se lleva típicamente en compañía de otros. Principalmente, bajo el influjo de agentes de radicalización como activistas carismáticos o figuras religiosas, aunque personas que forman parte del entorno social de un determinado individuo y con quienes mantiene relaciones afectivas pueden asimismo desempeñar papeles decisivos en el proceso”. Destaca que es un proceso cuya modalidad es, en la mayoría de los casos, de abajo arriba o top-down y durante el cual se recurre a un conjunto de instrumentos entre los cuales destacan los materiales impresos, los soportes audiovisuales e Internet, sin que este último haya desplazado en relevancia a aquellos, siendo utilizados de manera combinada y complementaria.
Entre el inicio del proceso de radicalización yihadista y la implicación efectiva de un individuo en actividades relacionadas con el terrorismo transcurren como media entre cuatro y cinco años, aunque hay extraordinarias variaciones de unos casos a otros, tal y como se refleja en el mencionado estudio del Real Instituto Elcano.
Los datos
33%
En su país. Un tercio de estos yihadistas han realizado de manera completa su radicalización en sus países de origen como Marruecos, Argelia o Pakistán.
30 años
Menores. El perfil es el de un musulmán varón y menos de treinta años y que además residen en las áreas metropolitanas de las comunidades donde reside la diáspora de sus países de origen.
Domicilio
Diferencias. En relación con otros países de nuestro entorno como el Reino Unido y Francia se puede considerar que en España la radicalización se produce de igual manera en domicilio como en lugares de culto.
Ciudades
Cinco. Un total de cinco poblaciones españolas concentran a todos los condenados.






