Alrededor del 20% de las mujeres y el 10% de los varones sufrirán un síndrome depresivo a lo largo de su vida que les provocará secuelas en su capacidad para trabajar. Así lo ha expresado el jefe de sección de Psiquiatría del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (INGESA) en Ceuta, Alberto Fuentes, quien ha informado de que la tasa de prevalencia del síndrome depresivo
está cifrada en el 15% de la población, añadiendo que “en estos casos, lo que no remite durante los primeros seis meses de tratamiento, probablemente dejará secuelas”.
Al contrario de otras tesis que sustentan el argumento de que “quienes sufren este tipo de síndrome lo ocultan por miedo al despido”, Fuentes ha manifestado no haber registrado en los últimos tiempos un incremento en el número de pacientes que, por temor a ser despedidos, oculten su enfermedad. Ha explicado que en casos de estrés y de tensas relaciones laborales, “hemos comprobado que hay personas que procuran ocultar su enfermedad por miedo a posibles represalias y al ‘efecto contagio’ entre sus compañeros”.
El especialista ha destacado la importancia de la detección precoz en el síndrome depresivo y asegura que “la identificación rápida de los síntomas en una persona que sufre una depresión posibilitará una ayuda eficaz y acelerará el retorno al nivel de funcionamiento previo”, porque “uno de los factores de buen pronóstico a la hora de responder a un tratamiento antidepresivo es el inicio precoz de éste”.
La depresión hace referencia a un síndrome o conjunto de síntomas que afectan principalmente a la esfera afectiva, entre los que se encuentran la tristeza patológica, el decaimiento, la irritabilidad o un trastorno del humor que puede disminuir el rendimiento en el trabajo o limitar la actividad vital habitual, independientemente de que su causa sea conocida o desconocida. Aunque ése es el núcleo principal de síntomas, la depresión también puede expresarse a través de afecciones de tipo cognitivo, volitivo o incluso somático.
Depresión reactiva y endógena
Existen diversas clasificaciones del trastorno depresivo atendiendo a diferentes criterios. Las depresiones reactivas son aquellas en las que podemos encontrar un desencadenante ambiental claro del estado depresivo, como la pérdida del puesto de trabajo o la muerte de un ser querido. Las depresiones endógenas son aquellas en las que no existe un desencadenante ambiental del estado depresivo y se deben a condicionantes internos, de la biología del propio individuo. En estos casos el factor genético la herencia juega un papel fundamental. Algunos de los síntomas que pueden estar presentes durante el trastorno depresivo son: baja autoestima, pesimismo, pérdida generalizada del interés, aislamiento social, baja energía, fatiga, sentimiento de culpa, sensación de ira excesiva, disminución de la actividad y dificultad para pensar. La incidencia del trastorno depresivo es mayor en la mujer que en hombre y se da con más frecuencia en adultos jóvenes con edades comprendidas entre los 18 y los 44 años.
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