La elección del Salón del Trono como marco institucional para la rúbrica de los convenios que la Ciudad Autónoma firma todos los años con las distintas asociaciones sociales que conforman el CERMI, debería entenderse como un homenaje muy merecido a todas las personas que trabajan, de una manera altruista, en las diferentes juntas directivas.
En la mayor parte de las ocasiones, esas personas que conforman las juntas directivas tienen una relación muy directa con el objetivo de la asociación, bien porque son familiares o porque ellos mismos padecen esa deficiencia. Pero es bueno, como dijo el mismo presidente Vivas, que haya un reconocimiento a su actividad, una actividad que es mejor que si la propia Ciudad Autónoma lo planteara con sus propios recursos.
La sociedad, algún día, debería tener un apartado especial para todas estas personas. También hay que destacar el papel que ha realizado, por primera vez en la historia, la Consejería de Sanidad, Servicios Sociales, Menores e Igualdad, donde en el primer trimestre se ha sido capaz de finalizar todos los expedientes y que las asociaciones cuenten con sus fondos desde casi primeros de año, lo cual les beneficia bastante.





